Islas en la Red

Más de 10 años de poesía en la red

Grupo de Cooperativas de las Indias

Hablando con Jiménez Paz

Aquí está cómo quedó finalmente la entrevista que me hizo Antonio Jimenez Paz, para el suplemento cultura 2C del períodico “La Opinión” de Tenerife…

EN INTERNET NO TIENE SENTIDO HABLAR DE PERIFERIAS”

“Parece que hay temas que son mala educación que rocen el poema”

“Tendemos a ver la tecnología como una especie de  proceso de eliminación”

DANIEL BELLÓN / POETA

Aunque actualmente reside en Las Palmas, el poeta Daniel Bellón (Cádiz, 1963) primero se instaló con su familia en Tenerife cuando contaba 14 años, llegando a licenciarse en Derecho en la universidad lagunera. En su afán poético fue encontrando compañeros de viaje, llegando a publicar en 1982 sus dos primeros poemarios: Bajo la luz de una pantalla y Canción de almadía. Así fue cómo a partir de entonces nos acostumbró a encontrarle entre papeles. Sin embargo, a partir de 2003 pudo demostrar que en otro sitio también era posible: http://www.islasenlared.net/, su blog. Otra manera de estar en el mundo. Y de escribirlo.

– En la década de los ochenta participaste en las actividades en torno a la Tasca Canaria con un amplio número de poetas. ¿Pero quiénes fueron los más cercanos y afines a ti?

– Mi núcleo duro, por así decirlo, son dos poetas tinerfeños, con los que crecí, en muchos aspectos: Ernesto Suárez y Carlos Bruno, con ellos hay un componente de hermandad que va más allá de lo literario, aunque no quiero olvidarme de los hermanos Croissier, almas de aquel colectivo y aquel espacio. Con Carlos y Ernesto empecé a desarrollar una escritura más exigente, entre los tres pusimos en marcha el proyecto editorial que fue La Calle de la Costa, que aguantó doce años sin pedir un duro a las instituciones.

Pasados los años ahora apareces como integrante de la antología Once poetas críticos en la poesía española reciente. ¿En qué sentido se usa eso de “poeta crítico”?

– Creo, y esto no es más que mi humilde opinión, que ese adjetivo “crítico” responde a la idea del impulsor del proyecto, Enrique Falcón, de reunir lo que él consideraba voces poéticas que mantienen una actitud conflictiva, no conformista frente a la realidad y su escritura. Quiero decir:  en la antología se reúnen poemas (el poeta no es el/la importante; lo es el poema, y se nos olvida al hablar de poesía) que se confrontan con los conflictos realmente existentes y que a todos nos afectan como personas aquí y ahora, y así los poemas se habitan de esos conflictos y el propio lenguaje poético se vuelve conflictivo, desconfiado de sí mismo, de su capacidad para expresar lo inexpresable, entendiendo este concepto no como alguna especie de arrebol pseudomístico sino de lo inexpresable porque no se quiere expresar, porque resulta molesto o porque es muy doloroso. Creo que el concepto “crítico” responde también a un análisis de la poesía que se escribe hoy en día en España, que en su mayor parte es autocomplaciente, neoclásica en su peor sentido y giratoria alrededor del ombligo del o la poeta que pareciera que vive, como dice una amiga mía, “en los mundos de Yupi”.

– ¿Eso significa que hay en España una poesía autocomplaciente y otra crítica?

– Dicho en otras palabras, tratando de ser breve y un punto provocador: hay poesía que gira alrededor del ombligo (yo/mi/me/conmigo), sobre una llamada “experiencia” individualista y ocultadora de los conflictos por pura omisión, que no se hace preguntas sobre la herramienta que emplea: el lenguaje… y otra que, con mayor o menor éxito, trata de confrontarse con la realidad y se pregunta por los límites y las trampas del lenguaje. Creo que sí, que las hay, simplificando ferozmente, claro, y queriendo ser, ya digo, un tanto provocador… Bajo esta simplificación los matices son infinitos.

– ¿También detectas esos mismos patrones generales en Canarias?

– Con la poesía en Canarias habría que extenderse un poquillo… Creo que todo poeta isleño, consciente de serlo, se considera de algún modo heredero de lo que llama Paz “la tradición de la ruptura” vanguardista, que marcó la poesía en las islas desde los grupos de Gaceta de Arte y La Rosa de los Vientos, e incluso antes, desde el modernismo insular. Y eso, de algún modo, ha diferenciado la poesía escrita en las islas durante los 80-90, de la tendencia dominante en España que circuló bajo la etiqueta de “poesía de la experiencia”. Un poeta isleño que no aliente una cierta actitud vanguardista está renunciando a lo mejor de su tradición…pero todo esto dicho desde la dificultad de seguir rastros en una poesía casi invisible como es la canaria.

-¿Cuáles son los temas que le interesan a lo que denominas “poesía crítica”?
– No creo que la perspectiva temática sea la correcta. Creo que se trata más de una actitud. Hay una frase del piloto de Fórmula 1 Gilles Villeneuve que me encanta. Dice: “¿Cómo podremos conocer los límites si no tratamos de sobrepasarlos?” Actitud, pues, y de una mirada, o mejor, de unas maneras de mirar. Así, además, en plural.

– ¿Pero crees que la poesía puede soportar ese adjetivo?

– Vamos a ver. Sobre ese asunto, dos cosas. La primera: la poesía, cuando es arriesgada y quiere expresar lo inexpresable, lo escondido íntima y socialmente, es pura crítica del lenguaje ocultador y mentiroso o simplemente manido y gastado que se emplea a diario en todas las instancias de la comunicación social. Si la poesía ha de llevarnos a ese límite de lo expresable, a esa frontera que cruzar, no puede ser otra cosa que crítica. Y la segunda: pareciera que hay temas que son mala educación que rocen el poema. El  narrador y poeta Manuel Rico comentó  una vez que “si dentro de un siglo un lector intentara buscar en nuestra poesía el lugar de la tragedia humana, los desmanes de la historia, los falseamientos de la realidad que establecen los poderes dominantes, el horror y la esperanza frente a un final de siglo lleno de amenazas colectivas, no lo tendría nada fácil”. Yo añado: no creo que eso ocurra por casualidad.

– Cambiando de tema, eres uno de los pocos poetas en Canarias que ha “explotado” las posibilidades de la Red, sin embargo todavía hay quien dice por ahí que “Internet es el diablo”…

– Y es normal que así sea, siempre ha habido resistencias a la llegada de nuevas tecnologías, sobre todo a aquellas relacionadas de algún modo con la comunicación: ya el cine y la tele fueron en su día fuentes de todo mal; el rock’n’roll era música del diablo… Pero al final creo que de nuevo es un tema de actitud. A ver si esto que te voy a contar lo ilustra: recuerdo que hace unos meses circularon por la Red unas declaraciones de Don Antonio Gamoneda, diciendo que internet era una especie de agujero infernal donde sólo era posible encontrar basura… y poco después me encontré con que otro poeta de su generación, Don Gonzalo Rojas, visitaba una empresa chilena de internet que ha montado una especie de facebook (un gestor de redes sociales) y manifestaba al respecto que “esto hila y cose a las personas y el hilo que usa es la palabra, eso me gusta, es ingenioso“. Estamos hablando de dos personas muy mayores que han visto cambios tremendos a lo largo de sus vidas. La diferencia entre uno y otro es la actitud. Siempre ha sido así. Y como ves, ni siquiera es cuestión de edad…

– Te supongo más del lado de la visión de Gonzalo Rojas, ¿pero cuál es tu posición personal ante la Red?

– Yo estoy del lado de la gente curiosa. Por edad yo no soy un nativo digital, alguien que se ha encontrado con que Internet está ahí, y es como la luz, el agua o el teléfono en este privilegiado rincón del planeta. Yo sentí curiosidad y miré a ver… y la primera vez que hice una rudimentaria (muy muy rudimentaria) página web y comprobé que entraba en mi navegador y se veía y pensé que podía verla cualquiera desde cualquier parte donde existiera una conexión… fue un fogonazo. Yo he participado en varios proyectos editoriales, y sé que editar un libro no es difícil, es cuestión de dinero y trabajo, que el problema es distribuirlo, que llegue al mayor número de sitios posible… y de repente me encontré con que desde mi ordenador podía llegar a muchos sitios, que los poemas propios y ajenos que iba subiendo a la Red estaban al alcance de un lector en Uruguay, en Barcelona o en Santa Cruz de Tenerife…

– ¿Y en cuanto a sus posibilidades?

– ¿Quién sabía algo de los blogs hace tres o cuatro años? ¿Quién imaginaba que iba a existir algo como youtube en 2002? Las posibilidades de la utilización de Internet sólo las limita la imaginación humana y hay mucha gente imaginando cosas…Como poeta creo que está por ver cómo va afectar la presencia de esta red global a la escritura de poesía, más allá de las tremendas posibilidades de difusión que ofrece; creo que habrá que esperar a que vayan surgiendo los poetas criados con la Red, que ahora igual tienen catorce o quince años, aunque ya hay gente haciendo cosas muy interesantes con poesía visual utilizando Flash, o poesía jugando con el hipertexto, con los enlaces, o utilizando los blogs como nuevo formato sobre el que desenvolver el poema… Hace pocos días me encontré con una especie de “juego” llamado Google poetry robot en el cual tú escribes una o unas palabras y el robot rastrea google y, en función supongo de algún algoritmo, te ofrece otras, para que sigas escribiendo, de modo que surge una especie de poema a cuatro manos: las tuyas y las de este robot. Es posible que todo esto sean sólo experimentos, pero para mí la poesía como tal es experimental: o trata de llevar las palabras, el lenguaje, más allá del lugar común, de su uso gastado y tópico, o no es poesía… Internet es un producto de seres humanos, y hay lo que hay en cuanto se juntan más de tres seres humanos, pero Internet es nuevo y todo lo que gira alrededor de la Red se trata de manera muy sensacionalista. Por otra parte, estamos en un momento muy importante en que se está peleando muy duro sobre qué tipo de Internet vamos a tener en el futuro próximo: si una Internet a la China, censurada, vigilada, limitada, o una Red libre de y para personas libres, sometida a las reglas normales del Estado de Derecho y no a otras, y todos los días se están librando batallas en esta guerra.

– ¿Qué aporta la Red y otros nuevos soportes como el mp3 o el vídeo online respecto al libro?

– Pues creo que, en algún sentido, una vuelta a ciertos orígenes, a la oralidad, a compartir los poemas con una “comunidad”… En estos días uno de los videos más vistos en Italia es el de Andrea Camilleri leyendo sus Dieci poesie incivili contra las medidas racistas y protectoras del latrocinio del gobierno de Berlusconi. Ese pequeño vídeo de siete minutos está pasando de blog en blog, de mano en mano, como pasaba con la poesía antes de que los poemas cristalizasen en un libro y pareciera que esa fuese toda su posible vida. Aporta también la posibilidad de dar con esa comunidad de amantes de la poesía, que localmente quizás es pequeñita, pero que en la red suma y suma. Y aporta el hipertexto, que es el corazón de la Red y que tiene un sentido muy poético, desde mi punto de vista: una palabra anuncia que tras ella hay algo más…

– Ediciones Idea acaba de publicarte Islas en la Red con el subtítulo Anotaciones sobre poesía en el mundo digital, y cuyo contenido no viene a ser otro que el volcado, con ciertos reajustes, del contenido de tu blog. ¿Hacia dónde apunta tal publicación?

– Creo que Islas en la Red, en algunas de sus partes, en particular la que corresponde a la ponencia que presenté en el último congreso de poesía canaria, es un llamado a acabar con cierta tradición plañidera de los poetas, escritores y otros artistas canarios… un llamado a no asumir una condición “ultraperiférica”, sino una condición de nodo activo en una inmensa red de relaciones personales y culturales que no tiene porqué tener un centro respecto al cual ser suburbio… En  Internet no tiene sentido hablar de periferias o ultraperiferias porque las relaciones que se pueden articular son p2p, entre iguales, y la distancia no es un  determinante de partida. Yo puedo mantener relaciones de intercambio cultural, por ejemplo, con Uruguay o México, sin tener que pasar por Madrid o Bruselas para nada. Y creo que Canarias, y sus creadores y empresas culturales, por tanto, pueden ser un nodo. Por eso una de las cuestiones de las que hablo en el libro es de la potencial condición nodal de Canarias. Y me explico: un nodo es un punto de la Red cruzado, conectado con muchos puntos: un distribuidor, un lugar de encuentro.

– Si como tú dices ese llamado es parte del contenido del libro, ¿cuál su idea central?

– La idea central del libro es que el poeta no desarrolla su labor en un espacio ajeno a lo que sucede a su alrededor: a la política, a los cambios sociales, económicos y tecnológicos, a la violencia. Claro que a todos nos gusta en algún momento meternos en una especie de burbuja estanca y que no nos llegue ningún ruido de ese exterior tan conflictivo y duro, pero es bastante discutible que se pueda vivir permanentemente en esa burbuja, y que debamos; por eso también hablo, por ejemplo, de las relaciones entre poesía y violencia política, que parecerían conceptos que nada tienen que ver entre sí, pero que sí, que han tenido, tienen y siguen teniendo…

– Siendo tan partidario como poeta de las nuevas tecnologías, ¿auguras la muerte del libro?

– En cuanto al libro como formato, vaya, a todos nos gustan los libros, y nos vuelven locos los libros bien editados, hermosos… y ahí están. Y los formatos electrónicos no parecen tan lucidos… pero tienen serias ventajas sobre la edición de libros y sobre su distribución, especialmente sobre la distribución. Y ya están aquí. No van a hacer desaparecer los libros, del mismo modo que la televisión no eliminó la radio o a la prensa, pueden convivir y complementarse, y ya hay alguna experiencia de ese tipo. Tendemos a ver la tecnología como una especie de  proceso de eliminación, cuando no es así. Tecnologías muy viejas, como la bicicleta, son perfectamente actuales y, a veces, hasta algunas que considerábamos obsoletas vuelven, como está pasando ahora mismo  con los discos de vinilo. Hay un autor uruguayo, Roberto López Belloso, que escribió un libro “Poemas encontrados el siglo pasado”, que se editó en papel, y después a través de un blog. Se trata de los mismos poemas, pero su lectura es diferente…No se trata de confrontar, sino de sumar y complementar, de hacer bricolaje y ser creativos…

– ¿Te parece que han mejorado tu conocimiento de la poesía así como tus relaciones literarias tras tu experiencia cibernética?

Fue precisamente gracias a la Red como pude conocer a autores muy interesantes, con los que se ha construido una relación de complicidad y afecto, que estaban fuera de los circuitos de distribución oficiales, lo que los volvía de alguna manera invisibles desde las islas. Poetas como Enrique Falcón, Antonio Méndez Rubio, Jorge Riechmann, Eladio Orta, Antonio Orihuela entre los de mi “generación” (y no te olvides de las comillas ¿eh?), y poetas jóvenes que además desarrollan un trabajo de dinamización cultural autónomo que aquí cuesta trabajo imaginar, como los miembros del colectivo andaluz “La Palabra Itinerante”. Sin embargo, me cuesta encontrar a los autores isleños jóvenes. No sé donde andan ni en qué, igual es culpa mía, un punto de ceguera propia, pero de verdad que trato de mirar atento: fue una agradable sorpresa aquel ciclo que tú montaste en La Laguna, o uno reciente que ha habido en el Colegio de Arquitectos de Tenerife, coordinado por Rafael José Díaz, pero son iniciativas que parece que no alcanzan continuidad. Espero que no se resignen a la invisibilidad. Nunca ha habido más herramientas a nuestro alcance como ahora.


Antonio Jiménez Paz

«Hablando con Jiménez Paz» recibió 0 desde que se publicó el 31 agosto, 2005 dentro de la serie «» . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Daniel Bellón.

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