Islas en la Red

Más de 10 años de poesía en la red

Grupo de Cooperativas de las Indias

Sarajevo

Alguna vez he comentado que para mí, el acontecimiento histórico que más ha marcado mi presente forma de pensar es la guerra de la destrucción de Yugoslavia ( yo la llamo así,  ya sé que tiene otros nombres), y me voy a explicar. Creo que pertenezco a una generación que pensaba que el mundo iba en la dirección que pensábamos debía ir. Titubeando, dos pasos adelante uno atrás, con terribles dramas, como en Chile o Argentina, pero con victorias a la larga… La transición española, acontecimiento clave en tanto nacidos en este país, con todo lo que tuvo de inevitable transacción presionada por un sordo ruido de sables,  y con todos los problemas que añadía una crisis económica brutal, parecía ir lentamente acercándonos a un futuro más justo, de personas más libres e iguales…

El gran acontecimiento  mundial, la disolución de la Unión Soviética y de sus estados satélites, al menos a la gente de mi entorno nos pareció algo anunciado, si bien nos sorprendió,  como a todos, la velocidad y profundidad de los cambios que esa implosión generó; pero a las finales lo veíamos como una primavera de libertad en países que no habían vivido un régimen de libertades en décadas. El fin del régimen racista en Sudáfrica, Tiananmenn…

En fin, con sus contradicciones, resistencias y temblores, podíamos pensar que el mundo, o al menos Europa, iba lentamente, moviéndose en dirección a algo que, acertadamente o no,  podríamos llamar progreso (para evitar confusiones, aquí va mi personal definición de progreso que es, ya digo, personal: todo aquello que hace que las personas sean más libres a la hora de vivir sus propias vidas, e iguales a la hora de acceder a los bienes sociales bâsicos: la educación,  la sanidad, la justicia, el empleo, el ocio enriquecedor, la crianza de sus hijos, si desean tenerlos… y amplíe su capacidad de participar en y transformar el gobierno de sus comunidades, cualquiera que sea su forma -vecindario, ciudad, empresa, país -…. acepto que suene tal vez poco ambicioso… ).

Pero esa especie de, por así decirlo, inocencia histórica, cayó en pedazos, reventó, con la guerra de Yugoslavia y las atrocidades de las que fuimos testigos en nombre de la fantasía terrorífica y terrorista del estado basado en la pureza racial y de pensamiento, de banderas al viento y hooligans convertidos en escuadrones de la muerte. Cincuenta años más tarde, volvían a Europa los campos de concentración,  las matanzas por razón de origen, los sitios a ciudades abiertas: El sitio largísimo y feroz de Sarajevo. En Sarajevo, la propia idea de la ciudad como territorio del encuentro, y por tanto impuro, de unos y otros; escenario del comercio, con lo que significa de comunicación e intercambio entre  personas en movimiento, ideas, visiones del mundo, la ciudad como el único espacio  donde el ser humano puede disfrutar de algo parecido a ser libre ( de su grupo religioso, de su etnia, de su cuadrilla del pueblo o del barrio, de su familia) se encontró en estado de sitio, bombardeadas sus plazas, tiroteadas sus avenidas. Y allí, en medio de las bombas y los francotiradores, acabo de descubrir, gracias a Valparaiso Ediciones,  que, además de Mirza Delibasic, vivia y sufría un poeta que casi se llamaba como la ciudad: Izer Sarajlić.

Se trata de un libro delgado, que se nos hace corto, pero que en ocasiones sus páginas pesan, nos obligan a detenernos ante versos como estos:

No hay nadie más a quien cambiar las sábanas
Ni sarten que poner.
Hablo de la sartén,
Pero en realidad estoy llorando.

(De “Adios a Eśo Ramadanivić” )

Los poemas de Sarajlić, al menos estos poemas, escritos desde la vida cotidiana en la ciudad martirizada, son claros, directos, narrativos por así decirlo. Una mirada que no puede tomar distancia de lo que está viendo. El magnífico prólogo de Fernando Valverde, nos habla de una evolución en su obra, pero SARAJEVO no es una antología donde eso pueda detectarse; son poemas del lugar y la circunstancia, un lugar y una circunstancia tremendas.  La mayoría de los poemas del libro son breves, certeros chispazos, a veces amargos, a veces irónicos (lo que los vuelve aún más duros) y, en ocasiones, de una ternura que te deja desarmado.

Asumiendo que mi ignorancia me hacía no saber del poeta, en los poemas recogidos en SARAJEVO he descubierto a un poeta mayor, a un grande. Ese tipo de regalos que sacas al detenerte en la minúscula estantería donde se aprietan los casi siempre delgados libros de poemas en una librería.

Les dejo un par de botones de muestra, y si les gusta la poesía,  o la palabra Sarajevo les hace sentir un temblor en las entrañas, no dejen de leer este libro. Y recuerden que, si no estamos vigilantes, cualquier ciudad puede ser Sarajevo mañana, eso es lo que se llama perder la inocencia histórica… Antes de Sarajevo, los agitabanderitas y cantahimnos me parecían un tanto ridículos, ahora, básicamente, me dan miedo…

HERMANAS

Las de Esenin
Se llamaban Shura y Katia.

Las de Majakowski,
Ludimila y Olia.

Las mías,
Nina y Raza.

Todas han muerto.

Raza y Nina
Con sólo cincuenta días de distancia.

Han muerto
O a decir verdad
Han sido asesinadas por la necesidad.

Ahora debo buscar en cualquier parte
Una nueva hermana,
Porque ya no puedo
Vivir sin ser hermano.

TODO MI COSMOPOLITISMO

Todo mi cosmopolitismo, querido Sinan,
Frecuentemente evocado por mis amigos,
Se ha reducido a esto:
¡Ah, si de vez en cuando pudiera coger el tren
Para ir a Podlugovi!

TEORÍA DE LA DISTANCIA

La teoría de la distancia la han inventado los estrictos,
Aquellos que no quieren arriesgar en nada.

Yo pertenezco a aquellos
Que creen que del lunes
Se debe hablar el lunes;
es probable que el martes sea demasiado tarde.

Obviamente es difícil estando en la cantina,
Mientras caen los proyectiles,
Escribir poesía.

La única cosa más difícil es no escribir.

LA SUERTE A LA MANERA DE SARAJEVO

En Sarajevo,
En esta primavera de 1992, cualquier cosa es posible.

Estás en una cola para comprar el pan
Y despiertas en un hospital
Con una pierna amputada.

Después,  incluso reconoces que has tenido mucha suerte.

«Sarajevo» recibió 5 desde que se publicó el 29 Junio, 2013 dentro de la serie «» . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Daniel Bellón.

Comentarios recibidos en este post y unidos a la discusión global de todos a través de la Matriz, nuestro espacio conversacional.

  1. Tremendos poemas.

    Antes decíamos mucho que la guerra de Yugoslavia había sido para nosotros como la guerra peninsular para los ilustrados y discípulos de las ideas de la revo americana de media Europa. Ese fin de la inocencia que dio paso a un cierto romanticismo, a un cargar con uno y siempre, una cierta oscuridad en el bolsillo, un contrapunto fúnebre. Ser conscientes de eso que luego llamamos «descomposición»

    • Esto es. Se disolvían los grandes discursos alrededor del llamado “socialismo”, y lo que venía a brotar eran los fantasmas de la nación y la religión, hambrientos de presencia y de poder. Y descubríamos que cuando el estado se descompone, no brota la libertad como margaritas, sino poderes igual de oscuros y a veces más opresivos… Y las personas conscientes de todo esto vivimos atisbando el peligro, y atentos a las señales, a la patita oscura del terror.

  2. Y por eso empaqueta sus (señales, trazos, rastros) trazas, en una estructura poco usual en estos territorios. En paquetes de cinco versos, de siete y cinco sílabas: en tankas. Cuentan que la primera utilidad de los tankas, cuando empezaron a usarse hace 1400 años en Japón, era transmitir mensajes secretos entre amantes. Y ese sentido habita los poemas de Viktor: mensajes de amor secretos para un mundo maltratado.

Pingbacks recibidos desde otros blogs

  1. […] Sarajevo : una recomendación de Daniel Bellón […]

  2. […] su SARAJEVO,  del que hablamos en la entrada anterior. No puedo resistirme a compartir estos dos […]

Deja un comentario

Si no tienes todavía usuario puedes crear uno, que te servirá para comentar en todos los blogs de la red indiana en la
página de registro de Matríz.