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Grupo de Cooperativas de las Indias

Que se quede el infinito sin estrellas

Como saben quienes frecuentan este espacio, uno de mis temas recurrentes es la relación entre poesía y ciencia y tecnología, tal vez derivado de mis propias carencias, o de pequeños descubrimientos que he ido haciendo. Una de las ciencias que más trasvase de la poesía y viceversa es la cosmología, la astrofísica. Lo cosmólogos están contínuamente hablando en metáforas -qué otra cosa son las expresiones “agujero negro”, “enana marrón, “gigante roja”, etc…- En su viaje científico, cosmólogos y astrofísicos se encuentran continuamente con retos para la expresividad del lenguaje, enfrentándose a cómo decir, a cómo explicar lo visto o lo intuido por primera vez.

El poema siguiente es del poeta cubano Severo Sarduy, que lo recitó en una conferencia suya en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santa Cruz de Tenerife en 1991. El presentador,. por cierto, de Severo, en ese acto fue Ernest LLuch, al que creo que de verdad que se le echa de menos en estos tiempos y con los debates abiertos actualmente…

Tras el poema, el comentario que hizo sobre la marcha el propio Sarduy, que creo que es muy interesante. Bueno, ahí va:

Que se quede el infinito sin estrellas
que la curva del tiempo se enderece
y pierda su fulgor, cuando se mece
un planeta en su abismo y en las huellas

del estallido primordial. Aquellas
noticias recibidas del comienzo
de las galaxias, del vacío inmenso,
hoy son luz fósil. Paradojas bellas

que anuncian por venir lo transcurrido
y postulan pasado lo futuro.
Universo del pensamiento puro:

un espacio que fluye como un río
y un tiempo sin presente, opaco y frío.
El tiempo de la espera y del olvido.

En realidad es un poema para la gran obsesión de mi vida, que es la cosmología. Se trata, en efecto, de un poema sobre el Big Bang, sobre el estallido inicial del universo, yen ese tipo de poesía que va de las canciones populares a la cosmología trato de conservar un rigor científico. Es decir: lo que postulo como ampliación del espacio, como dilatación del tiempo, son hoy en día las bases de la teoría llamada del Big Bang, del gran estallido que dio origen al universo tal y como podemos hoy en día concebirlo, incluso, quizás muy pronto, detectarlo, conocerlo.

«Que se quede el infinito sin estrellas» recibió 5 desde que se publicó el 27 Diciembre, 2005 dentro de la serie «» . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Daniel Bellón.

Comentarios recibidos en este post y unidos a la discusión global de todos a través de la Matriz, nuestro espacio conversacional.

  1. alberto dice:

    Lo tomo prestado…dentro de unas semanas sabrás para qué…gracias.

  2. Horacio dice:

    Me encanta. Queda mucha sustancia de la que la poesía podría nutrirse después de El tamaño del universo, de la Vallvey (sin desmerecerla tampoco). ¿Te pones tú a ello?

  3. Daniel dice:

    Uh… ya hay gente de batsante más nivel en ello… píllate el Cántico Cósmico de Ernesto Cardenal o el publicado recientísimamente “Versos del pluriverso”, del que tengo que hablar un día de estos… bitón de muestra:

    “… a la estrella Cygnos X-1 la acompaña
    una cosa invisible con la masa de cien soles
    que parece que antes era estrella y hoy hoyo negro.
    Existe la teoría de que me quisiste.
    Mi prima Silvia la sostiene”

    Ambos libros están editadods por Trotta (www.trotta.es)

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  1. […] creo que hay poemas de Ernesto Cardenal que perfectamente encajarían en la obra,o el fantástico, “que se quede el infinito sin estrellas” del, eso sí, tristémente desaparecido Severo Sarduy ), tengo que decir que me lo he pasado […]

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