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Las viejas traiciones

Armando Rivero es, cabría decir, un poeta extraño, con una manera de afrontar el poema difícil de ubicar en las confortables casillas que suelen utilizarse para clasificar poetas. No se trata de un poeta de corte “esencialista”, dedicado a pulir una palabra en el silencio o en sus bordes, pero sus poemas nos generan la desazón de lo que tiene un fondo imprevisto y oscuro, pero, sobre todo, imprevisto. Sus poemas tienen forma de conversación muchas veces, pero de un tipo que siempre rompe en un final inesperado, como si Rivero se dedicara a dar vueltas por la ciudad y en cada encrucijada optase por la vía menos obvia, nada que ver con el conversacionalismo chato que tan de moda está. Es posible encontrar en sus poemas trazas de la mirada de Carver, pero no hay nada de los pesadísimos herederos de Bukowski. No es su escritura poética “crítica” o de combate, pero sus poemas recogen, como surgido de aquel fondo del que hablaba antes, una tensión, un malestar radical con las maneras de vivir que se han estandarizado en este comienzo de siglo. Los poemas de Rivero son despaciosos,como un paseo sin rumbo un domingo de lluvia, transmiten el recorrido mental del autor, tratando de llegar a dar con un sentido, con el sentido.

Su último libro ·“Las viejas traciones” (Baile del Sol 2009) ilustrado con fotografías de Noemi Marquez que se centran en los rincones invisibles de la vida cotidiana, cuenta una historia, de algún modo, de entrega y desamor que transcurre en esos mismos rincones invisibles que una mirada ilumina y/o apalabra en un momento dado. Ciudad sin nombre, por cierto, amor tampoco nombrado: Todas partes y ninguna, cualquier habitante de una ciudad portuaria (y hoy todas lo son) identificará esquinas y recovecos, pero transformados en la mirada desinquieta de Armando Rivero.

“Las viejas traiciones” contiene poemas de esos que hacen que uno levante la vista del libro y se quede rumiando un buen rato… este tipo de poemas no son frecuentes. Yo les diría que que no están los tiempos para no aprovechar esta invitación a la detención y al pensamiento destrabado.

Aquí van unos cuantos poemas de “Las viejas traiciones” para que se hagan una idea de qué les hablo…

NUEVO

Gracias por permitirme romper con todo y volver a ti,
como alguien que comienza
una relación accidentada
llena de ambulancias, sirenas y atestados,
con una nueva mujere conocida por todos,
un nuevo nombre con el que inscribirme
en pequeñas habitaciones,
deshaciendo viejas maletas nuevamente,
disolviendo mis ojos con un nuevo paisaje,
tan civilizado, que me pienso de lo de las postales,
utilizando la novedad de la palabra para incluirnos.

Sin besarte ni escucharte respirar mientras duermes
prefiero no ser un invitado más en tu cocina,
entre las frutas y los paños,
.
mejor me quedaré por los bares, rondándote.

Llueve sobre la palma de mi mano
alrededor también,
pero sólo me preocupa controlar
la lluvia que invade la casa de mis dedos
.
Nada que ver con los científicos ni con Dios,
ésta mi lluvia,
es inteligente, sana, legítima
.
seré su padre.

La noche que nos despedimos
no sólo llovía

se inundaban las calles,

habían taxis libres

con su lucecita verde

invitándonos a huir,

habían habitaciones específicas

para personas como nosotros,

acostumbradas a la celda

había algo empapado dentro

de otro algo…

que también huía.

Las playas se llenan de viejos,
de lobos marinos,
ballenas embarazadas de trigo del Este
y un sol que se derrite
sobre la cubierta de los barcos.
.
El viento murió en la horca
quedó colgando por los pies
y su cuello partía perfecto
hacia el otro mundo.
.
Perdimos en un sólo vernao
los hogares, las marcas de cerveza
el rugido de los almacenes en rebajas
y el equilibrio en el fondo marino.
.
Justo cuando creimos encontrar

el límite de nuestro dolor

alguien vino y nos hizo mucho más daño.

«Las viejas traiciones» recibió 1 desde que se publicó el 5 noviembre, 2009 dentro de la serie «» . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Daniel Bellón.

Comentarios recibidos en este post y unidos a la discusión global de todos a través de la Matriz, nuestro espacio conversacional.

  1. Casimiro Ynoloveo dice:

    Mejor haría la gente leyendo los poemas de Rivero que sobre Yisel Charboneau, que además de ser una desvergonzada, arremete sin freno contra los valores políticos, o contra los toros, que si sufren o que si no sufren, y plantea escenas de prácticas sexules en el interior de una parroquia. Creo que tal tipo de libros no debería existir, pues se burla el autor, por llamarlo de alguna manera, de la institución monárquica y, como Iñaki Gabilondo en sus noticias, distorsiona la realidad utilizando algunos casos de pedofilia que se han dado en algunas parroquias para meter a todos en el mismo saco, como hace José Saramago con su nueva novela, ‘Caín’. ¿Qué tienes que ver la trama Gürtel con la Iglesia? ¿O el terrorismo con Amenábar?

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