Islas en la Red

Más de 10 años de poesía en la red

Escalones que descienden hacia arriba

Creo sinceramente que Escalones que descienden hacia arriba es una obra de madurez de un poeta con una de las voces más originales y honestas que se pueden encontrar en castellano actualmente, una voz que no hace concesiones al coro de entusiastas o a los fans de una manera instrumental de concebir la poesía.

es el último libro de poemas publicado por David Eloy Rodríguez. David Eloy es ya un poeta de una consolidada trayectoria, que aquí hemos seguido con mucha atención. David Eloy escribe desde Andalucía, uno de los escasos territorios del idioma donde aún se cruzan y retroalimentan lo que se suele dar en llamar “poesía culta” o “de autor”, si prefieren, y la lírica popular. Esto sucede en poquitos sitios, tengo la impresión: en ese Sur penínsular y en algunos países latinoamericanos. Es un fenómeno tan enraizado en la tradición poética como difícil de ver en los tiempos que corren de poesía desubicada o realojada en los nolugares en que se están convirtiendo nuestras gentrificadas y cada vez más clónicas ciudades. Cabe decir incluso que buena parte de las y los poetas ni siquiera miran en las alacenas de la poesía popular (ni en la antigua ni en la más moderna que podría representar el rap) siquiera por mera curiosidad.

No es el caso de David Eloy Rodriguez, que junto a su compañero de aventuras José María Gómez Valero llevan años manteniendo una rica conversación con la poesía de los cantes, a la búsqueda de un lenguaje que nos diga, con la misma potencia y concisión con que aquellas coplas decían a nuestros mayores, cantaban sus dolores y sus escasas victorias. Tengo la sensación de que el filo de navaja que uno encuentra en tantas coplas flamencas está muy presente en el libro de que estamos hablando.

David Eloy ubica sus poemas en un espacio en el que raramente nadie se detiene; los escalones, que componen una escalera. Las escaleras sirven para subir y para bajar, y para caernos de boca por un paso mal dado. También para sentarnos (incómodamente) un momento para coger resuello, y esperar.

Hay una legendaria copla flamenca que nos habla de escaleras y que dice así:

Sentaíto en la escalera,
esperando el porvenir
y el porvenir nunca llega.

Tengo la sensación de que estos tres versos han andado rondando la cabeza de David Eloy, conversando con él durante el tiempo en que ha estado construyendo los poemas de “Escalones que descienden hacia arriba” porque ahí están recogidos en tan breve recipiente, las sensaciones de desazón y extravío consciente que atraviesan los poemas de este libro.

David Eloy Rodríguez en este trabajo se enfrenta a la entropía, a esa certeza que vivimos en forma de malestar subterraneo, que a veces brota como un geiser de rabia explosiva, de saber que la batalla final está perdida y que nada permanece mucho tiempo a pesar de los ingentes trabajos que podemos dedicar a construir (casas, vínculos, victorias, amores). Lo hace con setenta y tres poemas que cierra uno de un sólo verso:

73
Todo está preparado para el olvido.

Sabiendo la meta, podemos detenernos en el camino, observar sus curvas y sus misterios, y agarrarnos a la energía del momento, y eso van haciendo los poemas de David Eloy en los siete tramos en que se divide la escalinata que recorre en esta obra.

Podemos observar que David Eloy ha afilado su escritura, haciéndola más concisa, más desnuda, tratando de escapar de los escondrijos de lenguaje que pudieran ofrecer cierto falso consuelo, buscando la exactitud -que también implica verdad, ausencia de mentira-, que menciona expresamente en varios poemas: lo exacto, lo que hay, lo que sólo cabe decir de una manera. Hemos hablado un par de veces de filo, lean:

Sentir a la vez
el corte y la sutura.

No hay tiempo
para el que no haya
contratiempos.

El azar se sirve
de cuchillas perfectas.

Ya queda menos
para cualquier cosa.

“El azar se sirve / de cuchillas perfectas.” No cabe más eficacia expresiva, más exactitud.

Casi todos los poemas operan en movimiento: “Escalera en la que no hay descansillo / en la casa en la que nada duerme”: trasiego, trajín, conflicto, encuentros y olvidos. Parece David Eloy decirnos que son esos encuentros, en particular, aquellos que el amor calcina, los que nos permiten coger aire en este ascenso agotador que tal vez sea un descenso o viceversa: “La muerte nos enseña a ser vasallos de la belleza” nos dice en el poema 62, que abre el sexto tramo, en el que se concentran un puñadito de poemas en los que la resistencia se encarna en los vínculos, que como trazos, grafitos en la pared van dejando los amantes, viviendo “tajo tras tajo, en vilo”: “Llueven cenizas de la devastación,/pero tu cuerpo es una fiesta”. No porque esos momentos que arden tocados por el rayo nos vayan a sobrevivir, sino porque nos acompañan en el tránsito de subida o bajada que “es demolición y es fuga”, que es la ronda del ser. Con nosotros se vienen a donde sea, aunque sea al olvido. Eso sí, nos dicen algunos poemas de este libro: dejaremos las paredes bien arañadas, porque no nos vamos a rendir.

Creo sinceramente que Escalones que descienden hacia arriba es una obra de madurez de un poeta con una de las voces más originales y honestas que se pueden encontrar en castellano actualmente, una voz que no hace concesiones al coro de entusiastas o a los fans de una manera instrumental de concebir la poesía. La poesía, entre otras cosas, es búsqueda, indagación desde el lenguaje. Y cuando se busca no deben hacerse trampas, como en esos estudios tan al uso que siempre vienen a llegar a conclusiones favorables para quien los paga. Buscar es buscar, y lidiar con lo que se encuentre, aunque sea un esqueleto que “no es un esqueleto, /que es el propio papel el que escribe su noche / en los huesos/ de la noche”. No dejen de leerlo.

«Escalones que descienden hacia arriba» recibió 4 desde que se publicó el 25 marzo, 2018 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Daniel Bellón.

Comentarios recibidos en este post y unidos a la discusión global de todos a través de la Matriz, nuestro espacio conversacional.

  1. … y eso es nuevo, en cierto modo en David Eloy, dado en obras atneriores a un tono más “amable” o menos oscuro si quieres. Y para mí ese es uno de los grandes hallazgos del libro.

Deja un comentario

Si no tienes todavía usuario puedes crear uno, que te servirá para comentar en todos los blogs de la red indiana en la
página de registro de Matríz.