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DE LA POESÍA

¿Para qué sirve la poesía? ¿Para qué ha servido? ¿Tiene que servir a alguien o para algo? ¿De quién son los poemas? ¿Un himno nacional es un poema? ¿Lo es un sortilegio, una oración, el libreto de una opereta, un rap en pareados? ¿O una nana, un epitafio, lo que dice una canción de siembra? ¿Poesía son sólo los libros, los recitales de poesía? ¿Es un arte, o ha de serlo, de artistas la poesía? Y entrando más en detalles, ¿los poetas mayas eran ricos o pobres?, ¿realmente en la China de los mandarines se mantenía entre los distintos escalafones de poetas de corte el envidiado puesto de poeta exclusivo para los días infaustos, terremotos, plagas, inundaciones, cosas así? O bien, entre los pueblos del África central, ¿trabajaban además en algo quienes memorizaban a rima sus mitologías o estaban exentos? ¿Hasta dónde un versículo del Corán o una canción infantil para saltar a la comba están hechos o no con el mismo afán de versos que las Elegías de Duino? ¿Qué tiene y qué ha tenido que ver la poesía a lo largo de los siglos y las tribus y los acantilados con la enfermedad y la salud y la medicina, con los titiriteros y los brujos, con la justicia y la injusticia, con el trabajo y sus salarios? Y a propósito de salarios: ¿de qué han venido viviendo los y las poetas? ¿Han vivido poetas? O en resumidas cuentas: ¿cuáles son las fronteras de la poesía?, ¿con qué linda?; ¿o es que la poesía no ha tenido nunca otra conformación, para decirlo oficialmente, que alimentar un género literario?

Ante semejante catálogo de preguntas nos pone T.S. Norio, apenas arrancamos con su prólogo a DE LA POESÍA, una de mis lecturas compulsivas de este verano, en este caso lectura desordenada y anárquica a la que el propio autor nos invita.  No es DE LA POESÍA un libro concebido para una lectura lineal, es más como una baraja de cartas, un tarot que ofrece destinos diferentes según salga una carta u otra, empieces por un fragmento u otro…

La cuestión es que ninguna de las preguntas planteadas por T.S. Norio encuentran en DE LA POESÍA una respuesta, sino múltiples, como múltiples y diversas, irreductiblemente diversas, son las sociedades, las comunidades humanas, y, por tanto complejas. Esa bendita diversidad, que no responde a soluciones simplonas,  significa que hay una enorme variedad de acercamientos al hecho, sin embargo común a nuestra especie, de la palabra poética:  acercamientos de corte religioso, o místico,  de trabajo,  de diversión y pura fiesta… Desde la celebración colectiva a la reflexión radicalmente personal, la poesía está presente en todas las sociedades humanas. En algunas, el poema es propiedad colectiva, en otras radicalmente privada. En unas el o la poeta es un personaje especializado e importante, en otras es el gracioso de la tribu,  y en otras cualquiera, en otras, tristemente, alguien en la clandestinidad … El hecho, y casi la respuesta a todas las preguntas que  T.S. Norio enuncia, lo cual suena contradictorio con lo anterior, tal vez, es que no hay seres humanos sin palabra y donde hay seres humanos y palabras la poesía surge y brota inevitable. Lo mismo podría decirse de la música. Los cultos sectarios que persiguen ambas manifestaciones tan esencialmente humanas, son, simplemente, una enfermedad.

Quisiera pararme un momento en el libro como objeto, en esta ocasión. Quienes me conocen saben que no soy precisamente un fetichista de la edición en papel… pero en este caso hay que decir que el libro DE LA POESÍA en cuanto objeto, merece la pena en sí mismo, y su forma y el diseño de su portada nos recuerda de alguna manera a una caja, de esas llenas de sorpresas, de fotos viejas y papeles amarillentos, pero que vibran ante los ojos que los descubren. Si bien las dos editoriales, Libros de la Herida, de Sevilla y Cambalache de Asturias, envueltas en la aventura de publicar un libro como este lo han puesto a disposición de la comunidad en la Red, de verdad que el libro es de los que se ven y dan unas ganas inmediatas de tenerlo.  Si les interesa la poesía, búsquenlo , cómprenlo, disfrútenlo…

Aquí unas cuentas muestras…

Indios de la Costa Oeste EE.UU.

Todo indio sabía con precisión cuál era su lugar dentro de su clan o tribu. Los poblados estaban compuestos por grandes casas de madera, divididas en secciones para grandes familias, que las ocupaban según su rango respectivo. Esta conciencia del status se combinaba con otra casi obsesiva sobre la propiedad y la riqueza, y los yurok, al norte de California, tenían incluso un elaborado sistema de compensaciones por los daños y perjuicios ocasionados, mientras las tribus del Noroeste habían desarrollado lo que un autor ha denominado «la total mercantilización de la vida cultural y social». No sólo eran de propiedad privada los objetos materiales, sino también los espíritus guardianes, los nombres, los emblemas heráldicos e incluso las canciones.

Simon Lawday: «Indios de la Costa Oeste», en El hombre en el mundo.
500 pueblos. Cómo son y dónde viven. Noguer, Barcelona, 1976, t. 2, p. 94.

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Jean Cocteau
Yo sé que la poesía es imprescindible, pero no sé para qué.

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Poesía pura

¿Por qué no me gusta la poesía pura? Por las mismas razones porlas cuales no me gusta el azúcar «puro». El azúcar encanta cuando lo tomamos con el café, pero nadie se comería un plato de azúcar: sería ya demasiado. Es el exceso lo que cansa en la poesía: exceso de la poesía, exceso de palabras, exceso de depuración y de condensación que asemejan los versos a un producto químico.

Witold Gombrowicz: Contra los poetas. Sequitur, Madrid, 2006, p. 14.

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Oración para encontrar un objeto perdido
San Donato, San Donato,
de los cojones te ato,
si no encuentro lo perdido
no te los desato.
AMÉN.

Robert Wall Newhouse: Brujerías, Conjuros y Sortilegios. Edicomunicación,Barcelona, 2006, p. 148.

***

Manoel de Barros
Noventa por cento do que escrevo é invenção. Só dez por cento é  mentira.

Manoel de Barros: Todo lo que no invento es falso (Antología). Diputación de Málaga, Málaga, 2002.

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De un edicto chino de 213

Las historias oficiales, con excepción de las Memorias de Ts’in, deben ser todas quemadas. Salvo las personas que ostentan el cargo de letrados en el vasto saber, aquellos que en el imperio osen esconder el Schi King [«Libro de los versos»] y el Schu King [«Libro de historia»] o los discursos de las Cien Escuelas deberán ir a las autoridades locales, civiles y militares para que aquéllos las quemen. Aquellos que osen dialogar entre sí acerca del Schi King y el Schu King serán muertos y sus cadáveres expuestos en la plaza pública. Los que se sirvan de la antigüedad para denigrar los tiempos presentes serán ejecutados junto con sus parientes… Treinta días después de que el edicto sea promulgado aquellos que no hayan quemado sus libros serán marcados y enviados a trabajos forzados.

A. Montenegro: Historia de la China Antigua. Istmo, Madrid, 1974, p. 298.

«DE LA POESÍA» recibió 2 desde que se publicó el 29 agosto, 2013 dentro de la serie «» . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Daniel Bellón.

Comentarios recibidos en este post y unidos a la discusión global de todos a través de la Matriz, nuestro espacio conversacional.

  1. Me gusto mucho el poema, existen algunos poemas los cuales son algo dificiles de comprender, pero este si es que es un pregunta entenderlo, ya que esta hecho de preguntas

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  1. […] lenguaje, eso nos ha permitido hablar de un lenguaje y una poesía posthumana en alguna ocasión. No se conocen casos de culturas sin lenguaje, ni de lenguaje sin poesía, tenga esta la forma que sea… así que la poesía tiene futuro, porque es, de algún modo, […]

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