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Arrecia

Arrecia , de Ernesto Suárez, no ha sido publicada en una editorial dominante posiblemente pase desapercibido y no opte a premios o distinciones. Eso viene pasando con un puñado de importantes libros de poesía en España, que, de algún modo, conforman un caudal subterraneo, que tal vez acabe aflorando con el tiempo, y suponga una sorpresa futura que un puñado de poetas ajenos al circo y al espectáculo, están regalando.

    Hay ojos que van al fondo de las cosas. Que divisan un fondo. Y hay otros quevan a lo profundo de las cosas. Esos no divisan ningún fondo, pero ven más profundo.
    Paul Celan

Leyendo Arrecia, de Ernesto Suárez se me viene a la cabeza la idea de que existe una diferencia sustancial entre dos conceptos supuestamentes sinónimos: lo inefable y lo indecible. Lo inefable sería aquello que no se puede expresar porque no hay palabras, porque el lenguaje no alcanza. Es ejercicio de poeta el tratar de encontrar la manera de decir lo inefable, de capturarlo con un verso o un poema, rompiendo los límites del lenguaje.

Lo indecible es otra cosa desde mi punto de vista: lo que no puede decirse porque duele o nos lleva a territorios que no queremos pisar, a derroteros que no queremos transitar, que preferimos, simplemente, ignorar aunque sabemos que están o estarán ahí. Para buscar su expresión la cosa va más allá de lenguaje, decir lo indecible nos toca el tejido esencial de los nervios, y no sólo nos la jugamos desde el lenguaje, sino más allá.

Cómo hacerlo: tal vez siguiendo la doctrina que en pocas palabras nos deja Juan Gelman y cita el propio Ernesto: se escribe alrededor. El rodeo para enfrentarnos (o no) a la presencia de la muerte o a su envés, la presente ausencia de quienes ya no están, aunque, citando a John Berger tengamos con ellos y ellas una cita secreta.

Dice Ernesto Suárez en el poema que abre Arrecia:

“El arribo varia con las corrientes y decimos viaje
cuando lo que sería valiente nombrar es

deriva”

Y estos tres versos podríamos decir que integran, como un emblema, el contenido de Arrecia: vivimos en la deriva y las ausencias se nos presentan de a diario, porque, curiosa contradicción, no lo son. Se manifiestan en un vacío que se nos hace costumbre, “dejamos atrás la casa, / sin saber cómo un hilo que no existe / ha quedado roto.”. Expresar ese frío es extremadamente difícil, indecible, diríamos, pero el poeta busca su decir, enciende velas para iluminar lo que no es, pero está.

Una de las caracteristicas de la poesía de Ernesto Suárez es cómo trabaja los espacios entre los versos, y de qué manera añade, a través de palabras entre paréntesis, un matiz, destaca un detalle en medio del discurso principal. La poesía de Ernesto es para ser susurrada, lenta y despaciosamente. Esa forma reflexiva de escritura se ajusta a su contenido, a lo que el poeta nos quiere hacer llegar desde sus dudas y sus silencios, de una manera extraordinaria. Un ejemplo radical de esto que digo es “Pesadilla del francotirador”, que no me queda otra que compartir con ustedes:

PESADILLA DEL FRANCOTIRADOR

    y el mundo visto desde
    detrás de ua mira de un fusil,
    con un solo ojo.

    José Manuel Arango

¿Y como sería disponer de los dos ojos?

Es decir,

el transcurrir
desde el poniente hasta el ocaso,
el ir del pájaro a la rama,
el gesto de una mano
en el espejo abierto de la otra.

¿Qué sería ver lo que comienza
y lo que acaba?

¿Qué sería entonces
saber sobre esa mitad vacía

la de tras el disparo?

Arrecia se divide en tres partes, me atrevo a pensar que identifico un hilo en el libro en su transcurso por ese indecible del que hemos hablado, que va de la constancia del frío y del recuento de la ausencias a la exigencia vital de la continuidad, y a de enfrentar los conflictos personales y colectivos que nos atraviesan. En esa última parte la voz de Ernesto se muestra en todo su filo en poemas como “Cartas de Héctor”, “A mi mesa soy el invitado”, “Margaret escribe”… empujándonos a los encuentros necesarios en los dos poemas que diría cierran, pero más bien generan una nueva apertura hacia otros rostros y miradas, finales.

Dado que Arrecia no ha sido publicada en una editorial dominante posiblemente pase desapercibido y no opte a premios o distinciones. Eso viene pasando con un puñado de importantes libros de poesía en España, que, de algún modo, conforman un caudal subterraneo, que tal vez acabe aflorando con el tiempo, y suponga una sorpresa futura que un puñado de poetas ajenos al circo y al espectáculo, están regalando. No deberían tener que esperar al momento en que un ojo experto los rescate, como acabó pasando con Pino, Gamoneda, Padorno y otros y otras, para poder disfrutar sus poemas. De verdad, déjense de pamplinas, no se lo pierdan.

«Arrecia» recibió 0 desde que se publicó el 16 diciembre, 2017 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Daniel Bellón.

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