Casi acaba este curioso día del libro, que nos ha dejado ver a personajes antitéticos a (al menos la poesía de) Nicanor Parra, cantando alabanzas a la antipoesía… y venía escuchando un programa de radio emitido desde la Biblioteca Nacional cuando se me ha venido lo siguiente a la cabeza: Si se produce alguna vez el retorno no improbable de los incendiarios (lean a Bradbury y a Walter E. Miller) tal vez alguno de los futuros libros prohibidos pueda escapar gracias a estar guardado en una tarjeta micro SD, que cabe en los recovecos del bolsillo pequeño de un pantalón vaquero…Rezo, literalmente, porque no haga falta.
A través del ineludible blog de Germán Machado me entero esta noche de la desaparición de Tonino Guerra. Guerra se hizo famoso como guionista de los grandes del cine italiano… pero yo lo descubrí directamente como poeta a comienzo de los noventa, gracias a la publicación por Ediciones La Palma de “La miel”, en edición trilingüe de Juan Vicente Piqueras… trilingüe, porque el gran guionista italiano, cuando se sentaba (o levantaba, lo bueno de la poesía es que puede brotar casi en cualquier posición) a escribir poesía, lo hacía en la más íntima lengua materna: el dialecto.
El dialecto es ese idioma que no llega a serlo, o que no es admitido como tal, porque no supera los límites de su comunidad real (unos cuantos pueblos, una comarca, un valle…a veces un puñado de familias) o porque, aunque extendido, no recibió nunca el soporte de un aparato estatal o similar que lo vuelva bandera o lo imponga en el filo de una espada. El dialecto es la palabra no mediada por el aprendizaje -como decía, la más íntima, radical lengua materna- que en el caso de Guerra,a quien nadie podía discutir su destreza con el italiano “oficial”, fue el romañolo.
Guerra daba lecciones sin querer, la primera esta: la ligazón de la poesía a la raíz social y personal, ajena al festejo y al juego floral. Decía su editor, a quien nunca estaré suficientemente agradecido, Juan Vicente Piqueras, en su prólogo de “La miel”: “En Pennabilli vive un gran poeta que da gratis lecciones de humildad pequinesa”.
Germán habla en su entrada del efecto que el poeta Guerra le causó… para mí el descubrimiento de “La miel”, y después de su poesía completa, fue una de esas experiencias que marcan una raya, y que, de algún modo, me confirmó en mi tendencia a alimentar mis poemas con lo que en mi caso es una especie de lengua materna de adopción: la variante isleña del castellano, con sus diminutivos que alimentan nuestro sentido del mundo, con sus portuguesismos y palabras venidas del Caribe que nos recuerdan nuestra condición atlántica. Alongado a este tiempo de desazón, releo a Guerra, y sus poemas nos recuerdan de donde venimos.
Aquí dejo en romañolo uno de sus poemas más celebres: La Farfala (pueden encontrar su versión en castellano en la entrada de Germán):
LA FARFALA
Cuntént própri cuntént
a sò stè una masa ad vólti tla vóita
mó piò di ótt quasnt ch’im’liberè
in Germania
ch’am sò mèss a guarde una farfàla
sénza la vòia ad magnèla.
Y aquí La casa nueva, en versión de Juan Vicente Piqueras:
LA CASA NUEVA
LLEGA siempre el momento en que todo el mundo piensa
en hacerse una casa
en el prado que se ve desde la ventana
y entonces le confiesan a la novia
que están ahorrando
una lira, dos liras, tres liras, cada día.
.
Después de cinco años rompen la hucha
y apenas hallan dinero suficiente para comprarse el anillo
y unos trapos para ponerse el día de la boda,
así que acaban durmiendo al fondo del pasillo
en una cama que chirría y todos los oyen.
.
A veces siguen hablando de hacerse la casa,
creen que ganarán la lotería porque han soñado
un caballo, un hombre que decía que sí con la cabeza
o una gallina muerta en el gallinero.
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La estupenda revista de poesía MORDISCO acaba de salir y de empezar su gira de presentaciones. El nº 5 tiene carácter monográfico, como le es habitual, en esta ocasión dedicada a la idea/experiencia/humanidad alrededor de las migraciones. Y he tenido la suerte de que nos hayan dejado un chachito para un par de mis poemas.

Y aquí va uno de ellos:
El camión de los muertos invisibles
cruza sin problema los controles
fronterizos / se destraban las trabas
se aquieta el papeleoEl aroma muerto de los emigrantes muertos
en los bajos del camión no lo olfatean los perros entrenados
ni los detectan las cámaras
ni los escáneres lo leenDesleido aroma
se ha vuelto simple aireSin darnos cuenta
los respiramos
Hace tiempo que no cuelgo aquí un poema propio… aquí va uno de la cuarta sección de COLTÁN,titulada “Más allá (hay monstruos”:
Flota en el Pacífico una isla de plástico
Nueva Lemuria
Atlántida residual
Borondonia flotante del siglo XXIA poquito la cagarán las gaviotas
Y de guano y peces muertos al sol
Brotará el musgo sobre el poliestirenoEnvés del sueño de la isla soñada
Será nidal de la más oscura
República pirataIsla móvil rompiendo las cuadrículas del mapa
Deshecha (archipielágica) por huracanes
Compactada por remolinos
Duda al vientoNación de la incertidumbre
Bueno, vamos a empezar el año con fuerza… Les cuento. En medio de la vorágine de estos días tuve tiempo para detenerme en las estanterías que una librería local dedica a las novedades en poesía (algo excepcional y de agradecer a Canaima)… Hojeaba los libros al azar tratando de encontrar un poema que me detuviese la mirada… con escaso éxito hasta que di con este:
Caer
Caer bien, con clase.
No desfallecer,
ni desmayarse,
ni derrumbarse,
ni trastabillar,
ni doblar la cerviz.
Caer como un roble en sus dominios
después de cien años mirando al Sol
frente a frente.
que pertenece al último libro del poeta isleño Pedro Flores: El último gancho de Kid Fracaso. La figura del boxeador en el declive de una carrera escasamente brillante es, a estas alturas, seguramente tópica, y mil veces recogida por el cine, con esa mezcla de degradación y dignidad irredenta del que sigue con la guardia alta y soltando manos aun sin ver ya contra quién o qué con los ojos amoratados y las costillas ardiendo…especialmente vinculada a tiempos de depresión económica y de pérdida de referencias sociales como los actuales. Es un riesgo, por tanto, del poeta, sumergirse en un imaginario tan choteado, pero tengo que decir que Pedro Flores, dejando atrás viejos juegos de ingenio (aquí las referencias y citas son verdaderamente eficaces, dándole una dimensión épica y social a lo que es el cuento o la cuenta de la caída de uno, un individuo más), ha escrito una colección de poemas sobre el amor, la lucha y la derrota,que hacen palidecer a a toda la anemica poesía neoindignada que parece brotar en cada esquina.
Porque los poemas, si bien ubicados en un imaginario compartido y sabido, son capaces de transmitirnos esas mezcla de desilusión, de amor resistente y enrabietado (lo contrario, por tanto del derrotismo) y la necesidad de conservar un núcleo vital de dignidad, que nos laza directamente con lo que es la vida de tantas personas que se levantan de madrugada para realizar tareas embrutecedoras, y de quienes se levantan igual de pronto para rogar por una de esas tareas que hacer…para las que caer en la cama cada noche les produce el mismo efecto que besar la lona, un K.O.:
K.O.
Si pintaran tu boca en el suelo…
Sería tan hermosa entonces
esta maldita costumbre
de besar la lona.
Pedro Flores es un poeta con un ya largo recorrido, pero creo que El último gancho (yo hubiera dejado el título ahí, el título es lo que menos me gusta) es su mejor colección de poemas. Poemas que transmiten el aroma de estos tiempos: dureza, economía expresiva, honestidad agredida…olor a sangre y a sudor.
Inventario
Mi reloj de bolsillo
está en la casa de empeños;
soy un hombre que ha perdido el tiempo.
En un bar de mala muerte
se pudre Ulises con nostas de Konstantino
y nunca regresará a Itaca
mientras yo no pague los tragos que de debo.
Mis huellas están en la comisaría,
por eso no están en tu piel.
No tengo fotografías,
ni abrigos,
ni cacerolas,
ni maletas,
ni dioses.
Mi alma debe demasiados años
de alquiler por este cuerpo.
Y he vuelto a ponerme los guantes,
y he vuelto a saltar a la lona,
esperando que tampoco sea este
el día del desahucio.

Nota final: “El último gancho de Kid Fracaso”, viene enriquecido por unas magníficas ilustraciones de Agnes Daroca. La editorial, Angel Caído Ediciones, no parece que tenga aún web propia, o yo no dado con la manera de encontrarla (sí tiene página en fcbk, pero yo no enlazo aquí páginas de fcbk). La editorial y el autor son isleños, el diseño y la maqueta se hicieron desde Buenos Aires, la ilustradora reside en Zaragoza y el libro se imprime en Salamanca… Estas son las cosas que me gustan de la Red, sin la cual serían casi imposibles…
pese a todo. Yo no le tengo mucha fe a eso de los Fines del Mundo así a lo grande (no se pierdan el enlace anterior). El mundo se acaba todos los días para muchas personas. Para Ike y Orlando, el fin del mundo ya fue. Así que lo que pido para el 12 para quienes pasan con más o menos frecuencia por este rincón de la Red, es que estamos aquí en el próximo diciembre para celebrar la llegada del año 13, que, por cierto, será el décimo aniversario de estas Islas en la Red. Tengo un año para pensar cómo lo celebramos…Algo vamos a hacer.
Y, por segunda vez, en lo que espero que sea el principio de una larga tradición, cerramos hasta el año que viene con un poema de mi amigo oriental Germán Machado. Leanlo como un abrazo capaz de cruzar océanos casi instantaneamente: la magia de la Red. Feliz 2012. Ánimo, piensen que, como decía el viejo Buenaventura, llevamos un mundo nuevo en nuestros corazones…
quisiera regalarte
un miriñaque
que espante el mal de ojo
y un almanaque
con los días en rojosi por mí fuera
—tenelo por seguro—
en el año que viene
ni un solo día oscuro
.
Germán Machado
Le estoy cogiendo miedo a abrir el suplemento literario El Perseguidor, de Tenerife. Hace poquito a través suya me enteré de la desaparición temprana de Orlando Cova, y con el último del año me llega otra noticia atroz. Nos dejó Kiko Cichosz, Ike Janacek, un dibujante extraordinario y bloguero de la primera hora. Tuve la oportunidad de conocerlo personalmente en La Laguna, hace ya unos años, y me pareció lo que aquí llamamos un tipo suave, con cierta timidez congénita que le dificultaba comunicarse en “modo presencia”. Kiko (Ike, mejor) y yo, antes de vernos “de cuerpo presente”, nos hicimos amiguetes en la Red, esa que a veces nos deja ser libres de las cargas que todos arrastramos… Le voy a echar de menos. Aquí tienen uno de sus autorretratos fantásticos. Nos quedan sus dibujos. Y su memoria.

Bueno, extraña noche esta, siempre. Llena de contradicciones apretándose a la vez en el nudo de la garganta… Acéptenme este poema-crisma, y, si en medio de esta vorágine no saben que regalar… regalen poesía.
INVIERNO ANUNCIADOR
Este momento en que el invierno último
de flor y flor y flor;
flor que es entrada alegre del invierno
en las entrañas de la primavera
y anuncio de la primavera.
¡Invierno anunciador,
con tus árboles mudos, blancos y negros,
subiendo las colinas del ocaso;
bellos como escuadrones
de hombres, de mujeres y de niños desnudos,
tan hermosos de espalda que de frente;
seres entre dos vidas,
la gozada y la por gozar!
.
Y nosotros
(entre los árboles, los árboles desnudos
que llenan
de su redondo ser todas las lomas)
tan hermosos de frente que de espalda,
tocados de amarillo sol radiante,
tan hermoso de espalda que de frente,ç
que se va, no al poniente a terminar,
no al fin sino al principio;
que no nos dice transparentes de él
“Quedaos atrás con dios”, sino “Vendré mañana,
mañana de mañana,
y bien seguro”.
¡Conque todo,
tierra, trabajo, amor y muerte, hasta mañana!Juan Ramón
Encuentro en el blog de la imprescindible Asociación póetica Caudal, este poema de Eduardo Milán. La poesía está con los restados, dice Don Eduardo. Pienso que eso es una opción, no una propiedad intrínseca de la poesía y los poetas. No siempre es así, no sale solo, es una elección. Siempre.
El dolor es personal, no debe
nada a nadie, no debe
ser contagiado.
Las cosas como están:
la pobreza aumenta su caudal
de río en sombras, de Leteo, de
dejarlo todo: Una resta aún mayor
cayó sobre la pobreza (la poesía
está con los restados), la riqueza
aumenta su caudal de río en sombras
(la poesía aquí es una excepción)
desbordándose sobre la pobreza, un vacío
de lluvia. No es nada personal, pero, vacío,
el dolor aumenta de capital en capital, vuela de una
a otra golondrina. Podemos verlo
levantando la cabeza. Si lo delatas,
si delatas al dolor puede que la realidad,
doblando el habla, perdone tu palabra.
.
Es festivo en España, un festivo prenavideño, con los comercios abiertos y a reventar. Me doy una vuelta por el paseo de Las Canteras y me encuentro el mar invadido de surfers (surferos) y bodyboarders (bugüeros), disfrutando de una mañana de olas perfectas, e, inevitablemente se me viene a la cabeza este poema de Ferlinghetti, que alguna otra vez he reproducido aquí, y que es, de algún modo, un signo, una seña compartida de la más pequeña secta
.
LOS SURFEROS TAMBIÉN SON POETAS
Los surferos también son poetas
si lo miras de esta manera
por lo menos en este oeste del Oeste
Ellos también andan buscando
las ola perfecta
con el ritmo perfecto sublime
También buscan la luz interminable
al final del tunel del tiempo
Volarían también
a través del ojo de una aguja
Ellos son además realistas
y conocen una ola asesina cuando la ven
No son ciberpunks
surfeando a través del ciberespacio
Son marinos que saben
que el mar como la vida tiene sus rabias
y puede ser un monstruo implacable
cuando quiere
destrozando el poema de tu verano infinito
contra las piedras sin rima de la atroz fortuna.

