Vía Samir Delgado, que me “ganchó” para el acto del sábado pasado en La Nevera, me he ido enterando de la existencia de World Poetry Movement.
Como cuentan en su historia el Movimiento Poético Mundial surge a iniciativa de los directores de los festivales de poesía más nombrados a nivel internacional. Estos festivales vienen a ser una especie de circuito de la poesía, en los que pueden vivirse momentos de gran intensidad y agobiantes escenas de autopromoción y baboseo. Cabría decir que estos festivales vendrían a ser un minijuego dentro del más grande de “El canon contemporaneo, juego de estrategia“…
La idea es impulsar la cooperación entre los distintos “operadores” en el ámbito de la poesía, y
Por la naturaleza de la poesía, el Movimiento Poético Mundial apoya y apoyará siempre las reflexiones, acciones y medidas que puedan contribuir a la paz mundial, a la defensa de toda vida sobre la tierra, al desarrollo sostenible de un mundo nuevo, al restablecimiento de la belleza, la dignidad y la verdad, en el proceso de un persistente fortalecimiento de la presencia de la poesía en la sociedad contemporánea.
Bien, ok, de esta iniciativa y de otra surgida en EE.UU, 100.000 poets for the change, partió el proyecto del 24 de septiembre: 874 lecturas de poemas, en 540 ciudades en 107 países, de la que formó parte en su modestia el acto del pasado sábado en Las Palmas.
Todo esto me recuerda a algo que escribí en 2005, aviso de autocita:
“En una sala como la del Ateneo de la Laguna, una lectura de poemas puede atraer entre 30 y 50 personas, poquita gente, pero en la Red tu obra (escrita o leída) está a disposición de esas 30 de La Laguna, de esas otras 30 de Telde, de esas otras 30 de Sevilla…. que en su ciudad son casi invisibles, pero que en Internet pueden llegar a constituir una comunidad de interés por la poesía lo suficientemente estimulante para que los poetas abandonen, siquiera por un tiempito, su condición plañidera. En la Red las minorías son Inmensas.”
El Manifiesto del 24 de Septiembre lo tienen aquí detrás, un poco rimbombante y aéreo tal vez, pero es que los poetas solemos ser así, y por eso es conveniente que nos mantegan/mantengamos lejos de los centros de poder.



