Cuando uno se encuentra su pensamiento tan bien expresado en otras voces, es inevitable que el vello se erice:
Me parece que hay una poesía que antes pensó que la solución era bajarse del Olimpo y algunos, conservadores o suspicaces, reaccionaron subiendo aún más el Olimpo. Pero me parece también que hoy, hay una poesía latinoamericana dispuesta a construir un Olimpo acá abajo, e incendiarlo para bailar entre las llamas. Unos siguen construyendo muros, otros levantan ciudades en llamas, me parece que de eso se trata finalmente.
Este párrafo del poeta chileno es uno de los epílogos de la antología 2017 Nueva poesía contemporanea Tomo1, editada por el sello argentino Milena Caserola, que nos pide disculpas por que este libro debía ser un casco 5-D. Volveré varias veces sobre este libro lleno de incendios, prometido. Sólo decir que cuando uno se encuentra en un libro de poesia a los Calle 13, no puede evitar pensar, “vaya, sí que soy intuitivo“…



Las llamas a veces son traicioneras, tanto calientan como queman, tanto iluminan como deslumbran, tanto alimentan como consumen…
…
De qué nos valen los años vividos
sometidos al fraude de la llama
si, por nacer vivos, hemos nacido
sangrando por los poros la mañana
y si, por bien morir, somos fugitivos
de la trascendencia de la alborada.
…
Cal viva
Vengo de lo simple:
espacio escaso y blanco,
sin más presencia,
que los desconchones
de las paredes encaladas,
que con mis dedos reseguía,
perdiéndome en ello.
- Era niño entonces,
y dejé de serlo,
perdiéndome en ello.
Sigo en el rigor de lo blanco,
escribiéndolo, cuando lo atravieso,
atravesándolo cuando escribo,
perdiéndome en ello:
para encontrarme contigo…