… fue ayer, se me pasó. No sigo, la verdad, el entretenido calendario de Días de… pero el de África, vaya, África está aquí, se huele donde vivo y te das cuenta cuando hay luna llena y es inmensa y blanca y porosa como un gran queso tierno, o cuando sopla el siroco y respiras Sahara. Quiérase o no äfrica es nuestro entorno y nuestra plaza.
En fin, que me resisto a pasar sin más la fecha, y siempre los poemas son una buen manera de tajar, de marcar una raya en la memoria. Aquí tienen dos de Wole Soyinka, traducidos por Luis Ingelmo y encontrados en el blog de Antón Castro:
De “Poemas del pan y la tierra”
(Lanzadera en una cripta, Wole soyinka)
Traducción de LUIS INGELMO
Ujamaa
(para Julius Nyerere)
El sudor es levadura para la tierra
no su tributo. La tierra henchida
no desea homenaje por sus labores.
El sudor es levadura para la tierra
no un homenaje para un dios en su fortaleza.
Tu manos de tierra negra desencadenan
la esperanza de mensajeros de la muerte, de
caninomanoides endogámicos que resultan
más macabros que La Parca, insaciables
predadores de la humanidad, su carne.
El sudor es levadura, pan, Ujamaa
pan de la tierra, por la tierra
para la tierra. La tierra es la gente.
Après la guerre
No ocultes las cicatrices
en la rápida destilería de la sangre
he olido
efluvios de narcóticos conocidos
no ocultes las cicatrices
El tubérculo de nuestra carne común
pisoteado hasta lo hondo de la tierra combate
la muerte, recién cinchado arremete contra el sol
mas temiendo que resulte ser una concha hueca
o que los pies de las vidas recién nacidas
se hundan en el vacío de la falsedad
no hinches la piel ajada de la tierra
para glasear las grietas del tambor
No te cubras de costras
ni hagas del dolor el lamento
de un farsante con mala lengua
su rostro una máscara de velos pintada
el aliento reseco por su propia bilis
un corazón de retazos y una sonrisa de calavera
para burlar los rigores del
exorcismo.
Grietas en la pintura. Legad
los solos latidos del duramen
a los seguidores del velatorio
recién nacidos.


