Feliz 11…

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Bueno chicas y chicos… se acaba el año, año agridulce, como todos, tal vez, pero inevitablemente sumido en el invierno del descontento… Bien, yo me arreglaría con pedir que cuando hagamos el recuento el año que viene no falte nadie. Y todo lo demas que venga por añadidura lo celebraremos o lo pelearemos, lo que toque.

Germán, hace unos días, nos mandó este poema de despedida – bienvenida de año, que quiero compartir con ustedes deseándoles los mejor…FELIZ 2011!!!

Se acaba el año y no

se acaba el juego

ni los bríos;

empujaste la piedra

a otra casilla

.

avanzaste de un número

a otro número:

la pata coja

el salto

nueve mundos

.

superaste la prueba y sigues

en camino

.

se acabó el año y sí:

la rayuela del tiempo

no sabe de infinitos

Germán Machado

Leer un poema

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Me lo estoy pasando de miedo leyendo “Cómo leer un poema“, de Terry Eagleton. Me admira la capacidad de los intelectuales británicos para desbrozar la palabrería académica casi en cualquier campo, y, además, con sentido del humor, o ¿se imaginan ustedes a alguno de nuestros engolados cátedros diciendo lo siguiente?

Los criticos académicos vivimos en un permanente estado de terror, temiendo el día en que algun funcionario menor de una oficina estatal, perezosamente repasando un documento, se tropiece con la embarazosa evidencia de que en realidad se nos paga por leer poemas y novelas. Esto resultaría tan escandaloso como recibir un salario por tomar el sol o por tener relaciones sexuales.

Pero no se trata sólo de que se nos pague por leer libros. Lo inaudito es que se nos paga por leer libros sobre personas que nunca han existido o sobre hechos que nunca han tenido lugar. En la vida común hablar de gente imaginaria como si fuese real se le denomina psicosis; en las universidades se le llama crítica literaria”.

El título del libro no puede ser más simple ni más atracivo: Cómo leer un poema. Algo que algunos pensamos que sabemos hacer y otros sienten terror de hacer. Eagleton analiza este hacer que es leer un poema, tratando de responder a preguntas con respuestas más complejas de lo que parece: ¿Qué es la poesía y en qué se diferencia de la prosa? ¿Tiene la poesía un lenguaje propio?¿ Qué entendemos exactamente por imágenes poéticas?… En serio, si lo ven por ahí no se lo pierdan. Estoy aprendiendo una barbaridad desde mi condición de intruso. Aquí les dejo un fragmento:

La poesía es una manera de fenomenología del lenguaje, una en la que la relación entre palabras y significados (o significado y sgnificante) es más estricta que que en el lenguaje ordinario. Hay muchas maneras de decir “Tome asiento”, pero sólo una de decir “La liebre saltaba estremecida entre la hierba helada”. La poesía es el lenguaje en que significado o sentido es el proceso global de la propia significación.Es, por tanto, un lenguaje que, siempre, en algún nivel, habla de sí mismo. Hay algo circular o autoreferencial incluso en los poemas más públicamente comprometidos. (…) Poesía es algo que se nos hace a nosotros, no solamente que se nos dice. El significado de las palabras está fuertemente vinculado a la experiencia de ellas.

Hay otra característica distintiva de lo poético. La época moderna ha estado continuamente dividida entre un sobrio aunque bastente pacífico racionalismo, de una parte, y cierto número de seducturas aunque bastante peligrosas formas de irracionalismo, de otra parte. La poesía se presenta como puente entre ambas. Más que ningún otro discurso, se ocupa de los matices sutiles del significado, y de ese modo le es útil el razonamiento y la consciencia vigilante. En su forma más meritoria, es un producto supremamente perfeccionado del conocimiento humano (…) permitiendo que los ritmos, las imágenes e impulsos de nuestra vida subterranea hablen por medio de su exactitud impecable. Ésta es la razón por la que es el tipo de lenguaje humano más completo que pueda imaginarse -aunque lo que constituye el lenguaje, irónicamente, es precisamente su condición de incompleto. Lenguaje es aquello que siempre queda por venir.

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Don Félix Casanova de Ayala

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2010 ha sido, entre otras cosas, el año del rescate de la figura y la obra de Félix Francisco Casanova, con la publicación primero de su novela “El don de Vorace“, y ahora de su diario “Yo hubiera o hubiese amado” y una antología de sus poemas. Nunca tarde… aunque sea bastante tarde.

Y estaba yo pensando el otro día que no sería justo olvidar que Félix Francisco era hijo de Félix Casanova de Ayala, poeta de largo recorrido al que en sus primeros años se vinculo al Postismo de De Ory & Chicharro &… Casanova. Don Félix fue una voz relevante, un tanto eclipsada por la figura de su hijo, pero que no deberíamos dejar al olvido. Aquí van un par de sus poemas, y uno, para cerrar, que me sigue pareciendo genial y por el que no siento pasar el tiempo, de los escritos mano con mano con Félix Francisco en una obra de leyenda de la poesía isleña: “Cuello de botella”.

Con Don Félix les dejo:

CUARTA DIMENSIÓN

.

Yo pensé que la muerte era un tranquilo lago
donde los muertos era piedras caídas al fondo.
Pero muy pronto comencé a ver cosas rarísimas:
los muertos eran piedras; pero muchas flotaban…
Eran peces y nadaban…
Eran globos de colores y flotaban…

De La vieja casa , 1953

.

CAPÍTULO III

.

Encerramos a un hombre en una jaula
y le escupimos una muerte dentro,
una muerte rabiosa,
no la suya pacífica.
El horrible fantasma le estrechaba la mano
diariamente,
le sonaba la nariz,
lo mimaba simiescamente,
todas las mañanas le componía la corbata de nudo
y le tenía dispuesto…
(Pero el hombre se resistía
a pactar con ella.)
Encerramos a un hombre con su muerte
y nos pusimos a estudiar su caso:
“¿Era justa y legítima
esta muerte asignada?”
(El hombre permanecía esquivo.)
Ella apretó sus caricias,
se tornó más siniestra,
no sonreía tanto…
Nosotros proseguíamos deliberando:
“¿Es legítima y justa
esa muerte dictada?”…
El baboso fantasma se irritaba,
retorcía su vela,
le daba pesadillas…
(Pero el hombre no claudicaba nunca.)
Al fin nosotros decidimos;
“¡No nos equivocamos!”
Y sonada la hora (un atardecer sangrante de viernes),
el Hombre nos miró largamente
y fue cumplida su sentencia.

de Elegía aullada, 1964

.

MI OJO DE LARGAS MELENAS
sigue dormido,
mas en el centro del puente una muchacha
agita un espejito de miel
y a través de los sueños
puedo ver el extremo de su mirada:
hay luces en el más allá.

de Cuello de Botella, escrito en colaboración con Félix Fco. Casanova, 1976

La Casa Transparente 4

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Ha pasado algún tiempo, pero La Casa Transparente abre su cuarta planta, y esto es una invitación a una visita. Aquí tienen su distribución:

* Ernesto Suárez: Isla y haiku. Aproximaciones.
* Daniel Bellón: Diez fragmentos alrededor de Tiempo, de Vicente Luis Mora
* Coriolano Gonzalez Montañez: Así el haiku (Una aproximación al silencio)
* José Marrero y Castro: La vehemencia del silencio
* Germán Machado Lens: Cuatro poemas de Peregrinar del sustanciero [separaciones mínimas]
* Carlos Bruno Castañeda: 2 Sólidos irregulares
* Daniel Bellón: Cuatro poemas prospectivos

Cuarto de traducir:
Gwendoline Brooks da voz al silencio.
Forugh Farrokhzad: Sólo el sonido permanece

Los cuadernos de La Calle de la Costa: La ciudad se rompe y se levanta, de Anelio Rodríguez Concepción

Las imágenes que nos acompañan esta vez, son de Juan Yánes

Y aquí los tres pisos anteriores:

Número 1

Número 2

Número 3

Amor híbrido en tiempos de calentamiento

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Como dice mi amigo Rafael,  contenido de la noticia aparte, el titular es tan sugerente…

Adios

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Así se llama la revista de la empresa mixta de servicios funerarios de Madrid. Adios. Y tiene una sección literaria coordinada por Javier Gil Martín, que hace un tiempito me pidió un poema para la revista. Suena tal vez raro, de entrada, pero lo cierto es que me recordó esta historia que conté hace un tiempo y, no sé, creo que no es mal sitio para la poesía, sobre todo si, además, se hace con el gusto y el tacto de Javier. Aquí van los tres poemas del número de noviembre/diciembre, uno de ellos, de mi, por poco tiempo inédito, Coltán:

CIUDAD EN LLAMAS
.

Entrando en la ciudad por alta mar
la grande bestia vi: su rojo ser
Entré por alta luz por alto amor
entréme y encontréme padecer
Un sol al rojo blanco en mi interior
crecía y no crecía sin cesar
y el alma con las hordas del calor
templóse y contemplóse crepitar
Ardiendo el más secreto alrededor
mi cuerpo en llamas vivas vi flotar
y en medio del silencio y del dolor
hundióse y confundióse con la sal:
entrando en la ciudad por alto amor
entrando en la ciudad por alta mar

Óscar Hahn, De Arte de morir (Buenos Aires, Hispamérica, 1977)
En Archivo expiatorio, poesías completas (Madrid, Visor, 2009)

—–

ARMÓNICO MURMULLO…
Armónico murmullo de las hojas
en el aire tranquilo de la tarde,
agudo y leve canto de los pájaros,
pequeñas, palpitantes flechas vivas;

aroma silencioso de las flores,
hondura transparente del crepúsculo.
Escucha, siente, mira, goza, aprende:
todo esto tiene que morir, y canta.

José Cereijo (Redondela, Pontevedra, 1957)
De Música para sueños (Valencia, Pre-Textos, 2007)

—-

Para ver lo inmóvil
nuestros ojos no paran de moverse

En lo más profundo de la noche
las pupilas vibran soñadoras

Tiembla mi mirada
sobre tu espalda quieta
cuando duermes

Tal vez sólo arrebatados por el movimiento
continuo
podamos percibir lo que perdura

lo que hubo

lo que habrá

Daniel Bellón (Cádiz, 1963)
De Coltán (Inédito)
islasenlared.net

Tan lejos de Dios…

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cada vez que dos ojos se cierran
las nubes fronterizas se estremecen

Federico Corral Vallejo

Es verdad que llevo unos días sin asomar por aquí, pero, desde luego, no andaba lejos de la poesía. He estado esta última semana con la cabeza metida en un magnífico libro de poemas: Tan lejos de Dios. Poesía mexicana en la frontera norte, una antología coordinada por el amigo Uberto Stabile y editada por Baile del Sol.

Cuando dimos cuenta de su publicación, hablamos de que sonaba interesante ver qué se estaba escribiendo en uno de los territorios más marcados por lo que llamamos el proceso de descomposición. La descomposición es un proceso de arrase de la institucionalidad y las estructuras clásicas del Estado, y con ella, de cierta cohesión social, que pasa ser sustituida por “La aparición de paraestados, filés negras, bandas criminales, terrorismo transnacional y otras formas aberrantes y autoritarias de alcanzar una cohesión social básica” (Indianopedia, ref: descomposición). El norte de México es uno de los territorios más azotados por este proceso, convertido en un espacio donde combaten de manera crudelísima, los aparatos del estado, bandas que generan su propia legitimidad social, como la llamada Familia Michoacana, con su propia ideología y santoral, redes competidoras de narcotráfico… y, en medio del baño de sangre, de un horizonte de desesperanza interminable, los poetas mirando, y diciendo.

Tan lejos de Dios recoge voces de poetas mexicanos de los inmensos territorios del Norte, que es frontera con los Estados Unidos, frontera tangible y fantasmal a la vez, fruto de una guerra que no se olvida. La Frontera es una presencia permanente, e, incluso, como alguna vez ha dicho uno de los antologados, una manera de pensar: “¿Cómo se distingue a un fronterizo? Es aquél que apenas llega a un género, cultura, idioma o cantina, inmediatamente busca la respectiva frontera para poderla cruzar.” De esa tensión fronteriza y de la presencia continua de las más descabellada violencia, surge una poesía íntima y civil al mismo tiempo,cercana y experimental, con voces de una fuerza extraordinaria, ante cuya lectura, tengo que decirlo, palidece casi cualquiera de las antologías de poesía joven o reciente, que se han publicado en esta orilla en los últimos tiempos.

Es difícil sustraerse a la fuerza de poemas como estos:

En esta ciudad de migrantes
no hay un tiempo propio.
Cada que pregunto la hora
me dan la de otra parte.
Nadie es de aquí.
Los relojes de los habitantes
marcan los minutos olvidados de sus ciudades.
Yo, que vivo sin reloj
menos derecho tengo al tiempo.
.
La hora no nos pertenece ya.

Laura Jáuregui Murueta.

Take a walk on the wild side:
.

Me alejo de casa
mis padres
esperan a lo lejos
ver una piedra con mi nombre

.

han dicho adios
cerrado la puerta
pronunciado la palabra cielo
dios
acaso te acompañe
en ese viejo y conocido tránsito por el infierno

.

mi madre duerme
son las 4:05 P.M.
la sombra de mi padre bebe en algún bar

.

yo                          tranquilo
acabo de nacer
y sueño entre la lluvia
una piedra con mi nombre

Edgar Rincón Luna

Estos son dos de las muchas páginas con la esquina doblada que tiene mi ejemplar de Tan lejos de Dios, al que no tardaremos en volver. Hay voces ya conocidas, como la de Heriberto Yépez, Cristina Rivera Garza (“El escritor: un forense que anota lo que sale de adentro. / El lector: el ministerio público que testifica los hechos“) o Margarito Cuellar… pero el libro es una fuente de voces sorprendente que habrá que seguir bien de cerca. Mis felicitaciones a Uberto, que lleva años haciendo de México su segunda casa, y que ha hecho una fuerte labor de promoción de la escrituras alternativas mexicanas en España, y a Baile del Sol, que desde Canarias sigue trabajando por lazar orillas.