El constante movimiento de Ernesto Delgado Baudet

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Pues empezamos bien…

Acabo de enterarme de que esté pasado fin de semana murió el poeta tinerfeño Ernesto Delgado Baudet, a los 49 años. Ernesto fue poeta de obra corta pero extremadamente afilada, creciendo, por así decirlo, como podía, sobre su feroz sentido autocrítico. Cuando yo era un pibe de Santa Cruz, con apenas 17 años, y empezando a asomar la cabeza en los territorios de la poesía, Sueños de Invierno, el primer libro de Ernesto Delgado Baudet, ilustrado por el más tarde amigo del alma, Lorenzo Croissier, fue todo un taponazo en la frente. Incluía poemas dedidados a las flipper, que reinaban entonces en los “vicios” de todas las ciudades, a los poetas Beat norteamericanos, a Mayakovski, Char…todo un universo por conocer en apenas diecisiete poemas.

Tras una larga temporada de silencio (ese acompañante fiel de los poetas isleños) Ernesto retomó la escritura y la presencia pública; en ese momento tuve la oportunidad de conocerle y coincidimos en varias ocasiones en lecturas organizadas por el Ateneo de La Laguna. Me pareció siempre una persona de una sensibilidad extrema (tal vez demasiada para la salud) que se abría sinceramente a su interlocutor, y de una amabilidad exquisita.Como dice tan bien Juan Carlos de Sancho “Había un dolor que le seguía punzando y una dulzura silenciosa que me enternecía”. Había vuelto a la poesía, y en los últimos tiempos se había lanzado a escribir narrativa.

Se ha ido muy pronto Ernesto…

Máquinas de juego

En un continuo palpitar eléctrico se suceden
relucientes esferas catacumbadas de vitalidad,
nacen con destellos combativos, a afrontar
la realidad del abismo, diabólico y pernicioso.
Golpean los muros explorando ignotas salidas
con gran sentimiento de voluntad, alentadas por
dedos que la impulsan una y otra vez, hasta
hacer sucumbir todas las dificultades impuestas
para lograr 85.000 puntos y alcanzar la gloria.
Regresarán al pulmón del engendro para alzarse
en el podium de los vencedores, seguidamente
renacerán con más fuerza, el objetivo es seductor:
UN CONSTANTE MOVIMIENTO

De vuelta

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Bien, la pereza es a veces una amante posesiva, pero ya toca volver a arrancar motores.

Ya saben que para mí, reminiscencias escolares reforzadas por los deberes paternos, el año, el curso, empieza a hora, curso, por cierto lleno de incertidumbres en más de un terreno, entra las que espero podamos navegar capeando los temporales con el mayor arte y fortuna posibles…

Así que extendemos la vela y arrancamos. No es frecuente que haga esto pero, de algún modo, viene al caso. Para abrir el curso, aquí va un poema de mi último trabajo, que, precisamente habla de velas y viento…

Una imagen para la poesía futura:

La vela
del navío solar Ikaros
extensa pero apenas visible
(más delgada que el más fino cabello)
sensible a las partículas de luz
.
que cruzan el sistema alborotando las colas de los cometas
.
Impulsado literalmente por la luz
cruza el velero el espacio
para en lo oscuro
en lo vacío
buscar
nos

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Neutralidad de la Red

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A veces, en la anárquica atonía del verano periodístico, a  algún medios e le escapa un dossier tan interesante como el coordinado por Rosa Jiménez Cano sobre la neutralidad de la Red. Uno de esos debates subterraneos donde nos estamos jugando cómo se dibujan los mapas de futuro inmediato. Dentro del dossier, un artículo de David y Versus sobre el asunto: Una pésima idea. Enlácenlo con este otro, y saquen sus conclusiones…

Un par de recomendaciones veraniegas

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… y, bueno, ya se sabe, entramos en ese extraño período de hibernación que suele ser el mes de agosto, y quería dejar aquí constancia de un par de descubrimientos recientes e la red que es algo que hace tiempo que no hago…

El primero es el blog El juego de la taba, de Elías Moro Cuéllar. Me ha parecido uno de los blogs de poesía más interesantes de los últimos tiempos, y en él, aparte de unos muy buenos poemas del autor, he encontrado el  de Szymborska que cierra esta entrada. Volveremos sobre este blog y su autor, inevitablemente…

Segundo:  Guinguinbali, una revista sobre actualidad africana hecha desde estas islas afroatlánticas, con una gran calidad tanto de presentación como de contenidos. No sólo trabajan las noticias del vecino continente, sino también  aspectos culturales e históricos.  Una referencia obligatoria.

Y tercero, seguramente conocen todos al Dr. Watson, veterano de Afganistan, recientemente retirado a Londres, donde las circunstancias lo han llevado a compartir piso y avatares con el consultor Sr. Holmes. Pues tiene un blog, como nos contó David en esta entrada. Estas formas de narrativas multicanal me llaman mucho la atención y en este caso (es la BBC, claro) está muy lograda. Muchas ganas de echarle el ojo a la sensación de la temporada televisiva en UK. SI alguien sabe cómo, que lo diga…

Y, para cerrar, como dije, un poema magnífico de Wislawa Szymbosrka, encontrado en el blog de Elías Moro. Vayan por la sombrita…

Fin y principio

Después de cada guerra
alguien tiene que limpiar.
No se van a ordenar solas las cosas,
digo yo.

Alguien debe echar los escombros
a la cuneta
para que puedan pasar
los carros llenos de cadáveres.

Alguien debe meterse
entre el barro, las cenizas,
los muelles de los sofás,
las astillas de cristal
y los trapos sangrientos.

Alguien tiene que arrastrar una viga
para apuntalar un muro,
alguien poner un vidrio en la ventana
y la puerta en sus goznes.

Eso de fotogénico tiene poco
y requiere años.
Todas las cámaras se han ido ya
a otra guerra.

A reconstruir puentes
y estaciones de nuevo.
Las mangas quedarán hechas jirones
de tanto arremangarse.

Alguien con la escoba en las manos
recordará todavía cómo fue.
Alguien escuchará
asintiendo con la cabeza en su sitio.
Pero a su alrededor
empezará a haber algunos
a quienes les aburra.

Todavía habrá quien a veces
encuentre entre hierbajos
argumentos mordidos por la herrumbre,
y los lleve al montón de la basura.

Aquellos que sabían
de qué iba aquí la cosa
tendrán que dejar su lugar
a los que saben poco.
Y menos que poco.
E incluso prácticamente nada.

En la hierba que cubra
causas y consecuencias
seguro que habrá alguien tumbado,
con una espiga entre los dientes,
mirando las nubes.

De Fin y principio, 1993
Versión de Abel A. Murcia