La verdad es que soy muy poco futbolero yo, pero, vaya usted a saber porqué, tal vez por los recuerdos colgados del evento, o por su carácter casi lustral que de algún modo nos ritma la vida, llegan los mundiales de fútbol y me engancho inevitablemente, y acabo dedicando, por ejemplo, una tarde a algo tan apasionante como un “Ghana-Estados Unidos”, en fin, cada uno con sus taras…

En la Red me ha hecho gracia el seguimiento que está haciendo Casciari del campeonato como si fuese una serie de televisión, que es a lo que su blog se dedica habitualmente, y un texto sorprendente de Jesús Gómez Gutierrez en su Malasaña en pruebas, titulado Gol de Uruguay en el que en medio folio (electrónico) nos presenta el Madrid real y complejo de estos tiempos a través de una sabrosa estampa neocastiza (no te enfades, Jesús) con su bar, su tele y su final sorprendente, tan madrileños…

No se lo pierdan. Ah, Germán, nos vemos en la final ;-)