abr 21
después de que me pillara en Bruselas de lleno la crisis aérea provocada por las cenizas volanderas de un volcán de allá la no tan lejana Islandia, conseguí llegar a casa…cinco días después de lo previsto y tras comprobar en carne propia cómo la dimensión nacional es bastante inútil para resolver muchos de los problemas que nos paralizan como europeos. Pero bien está lo que acaba bien…


