muerto tras una larga huelga de hambre en la prisión de Camaguey. Zapata hace ya años que fue reconocido como preso de conciencia por Amnistía Internacional, junto con otros disidentes de la gerontocracia cubana. No puedo evitar pensar que no se ha hecho todo lo posible para evitar esta fatal conclusión, y recordar lo que AI señalaba hace ya unos años respecto a Zapata y otros disidentes cubanos:

Para Amnistía Internacional y según la información disponible, estos disidentes no han cometido ningún delito común reconocible ni han espiado ni revelado secretos relativos a la seguridad del Estado. Su conducta no ha sido violenta y han sido procesados simplemente por el ejercicio legítimo de la libertad de expresión, asociación y reunión, por lo que su encarcelamiento supone una grave violación de derechos fundamentales reconocidos en las normas internacionales.”

Hemos visto muchas cosas a lo largo del siglo XX y de lo que va del XXI para jugar a relativizar en estos temas según convenga.

Para Orlando Zapata y el resto de los disidentes  presos, un  poema de alguien que estuvo como ellos no hace mucho:

Alta fidelidad

.

Se librarán del dolor del gramófono

torturado por la fricción y las agujas.

Vivirán castos, ajenos al pecado

de cantar a capella y con hambre

en simulacros y funciones

que los tiranos se regalan como escudos.

.

Los hombres que se quedan en casa

tarareando boleros

llegarán a la sabiduría.

.

Venturosa y serena

será para ellos y sus hijos esta vida.

Ligera la ceniza. Clara la eternidad.

Raul Rivero