El jueves pasado tuve la oportunidad de pasar un muy buen rato gracias a Antonio Jiménez Paz y a su libro Casi todo es mío, que se presentaba en Las Palmas. La presentación perdió la formalidad tan almidonante que este tipo de actos suelen tener y viró en conversación, lo que es de agradecer.

Y en una de las intervenciones de Antonio, como quien no quiere la cosa, hablando del proceso de construcción de su libro, suelta lo siguiente:

Hay que dinamitar dentro para que reviente fuera

Amén. Lo único que se me ocurre añadir es que si no es así, por la boca del poeta habla el fraude.

Una tarde-noche muy rica, la verdad.