Un génesis olvidado

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Abdelatif Laabi Ya he hablado aquí unas cuantas veces de la colección Atlántica de poesía, que arrancó con fuerza lanzando prácticamente a la vez sus ocho primeros números. Entre esos números el lector español de poesía puede descubrir algunas sorpresas procedentes de otras orillas. Para mí, quizás la mayor sea la que surge de una muy cercana. Se trata del poemario Fragmentos de un génesis olvidado, del poeta marroquí Abdelatif Laâbi.

Laâbi, nacido en 1942, en Fez, fue fundador junto con otros compañeros de la revista Souffles (Soplos), hito en la cultura marroquí contemporanea, que fue clausurada en 1971. Detenido y sometido a torturas fue condenado a diez años de prisión; gracias a una fuerte campaña internacional fue puesto en libertad en 1979 y cinco años después inicia un exilio que aún dura.

Laâbi es un autor prolífico y reconocido internacionalmente, aunque, como suele ser habitual con los autores procedentes de nuestro más cercano sur, en España su obra haya tenido poco eco.

Fragmentos de un génesis olvidado es lo que el propio título indica: Un largo texto versicular dividido en 26 poemas que se referencian unos con otros, gerenando una lectura de continuidad que casi permite decir que se trata de un único texto, de un único y extenso poema. Un poema sobre un génesis, sobre el origen de un mundo, este probablemente, contado con otra voz, diferente a la que las Escrituras recogen, aunque no pierda éstas de vista para citarlas y para confrontarlas. Los dos primeros versos ya nos anuncian los caminos que va a seguir la obra:

En el principio fue el grito
y de inmediato la discordia.

El ser humano, la conformación de una visión del mundo y tras la visión de su afán por poseer y dominar, la horda como ser vivo, encarnación de un monstruo del que, a veces, ocasionalmente, surge, evoluciona el ser humano.

El poema se extiende sinuosamente sobre la hoja en blanco. No necesita signos ortográficos, porque los espacios van apareciendo al ritmo del aliento, adaptados a la cadencia del habla y del pensamiento. Hay que decir que la versión al castellano es obra del poeta canario Jose Antonio Alvarez de la Rosa.

Es difícil elegir un poema para ponerlo aquí, los seis últimos, en concreto, te van llevando como cogido de la oreja, gracias a un ritmo y unas imágenes casi hipnóticas. Así que,opto por dejarles con el poema 26, para que se hagan una idea…
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Dos referencias que se renuevan

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Gracias a Jorge me entero de que dos sitios de referencia para quienes buscan aproximaciones diferentes y arriesgadas a la poesía y a la literatura. 7 de 7 que saca su segundo número electrónico, y el histórico Manual de Lecturas Rápidas para la Supervivencia, que tras dos años de paro, arranca de nuevo con contenidos renovados para leer y escuchar (puedes encontrar en mp3 músicas derivadas de poemas de nuevos creadores, y de las aventuras musico-poéticas de La Palabra Itinerante). En las formas les falta un pase de software libre… pero todo se andará.

No se las pierdan.

Les dejo con un poema de Vicente Luis Mora, poeta que mantiene, además, una bitácora muy interesante, recogido en el número 2 de 7 de 7:

Estuvo cuatrocientos quince años
entre sus semejantes sepultado.

El simún lo subió una noche
hasta la superficie del desierto.

Obnubilado contemplaba el cielo.
A cada instante miedo de enterrarse
de nuevo en las arenas.

Se preguntó
si todos esos granos de ahí arriba
venían o caían hacia el miedo.

Y contestó una estrella que moría.

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Me gustó, semana 7 2006

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-Bloggers y blogosfera, de David de Ugarte. La blogosfera es el medio, la egosfera es nada.

- Internet, libertad vigilada, de Manuel Castells.

- Entrevista al poeta Tomás Segovia

Y dos nuevos blogs a seguir:

- Neofronteras.

- La patata de la libertad

Un poema de Forugh Farrokhzad

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Esto es un descubrimiento surgido, una vez más, de una conversación. Una conversación surgida a raíz de la reciente entrada que dediqué a Amonal y otros poemas, de Enrique Falcón. A raiz de su lectura, Polizón, me pone sobre la mesa a Tawfiq Zayyad, yo embido con Mahmoud Darwish, pero él contraataca con Forugh Farrokhzad… Y yo asumo sin ambages mi ignorancia. Polizón, en su comentario, nos hace el trabajo de presentar a esta poeta iraní:

Nació en Teherán en 1935 y murió en 1967 en medio de “extrañas circunstancias” (¿servicios secretos iranies?). Se casó a los 16 años y tuvo su único hijo a los 17. A los 18 escribió “La cautiva”, su primero libro de poemas. A los 19 lo publicó. Fué repudiada por su marido, perseguida por los dirigentes de teherán y apartada de su único hijo al que no volvería a ver nunca. En 1956 tuvo que escaparse de Irán ayudada por la esposa de un catedrátco de la universidad de Teherán. Temía por su vida. Estuvo 6 meses deambulando por Europa, durante los que escribió “El muro” su segundo libro. Se establece en Francia. En 1958 publica “Rebelión” tercer libro y comienza una relacion con Ebrahim Golestan, cineasta persa igualmente exiliado, que la acercará al mundo del cine. En 1964 publica “Nuevo Nacimiento” y el año de su muerte “Tengamos fe en el inicio de la estación del frío”. Como cineasta grabó varios cortometrajes, pero sin duda el más grande de ellos y de todo el cine oriental es sin duda “La casa es negra” que inaugura toda la tradición del cine iraní contemporáneo y que ha sido injustamente olvidado. Una obra de arte terrible, dolorosa, que te destroza por completo. Una anécdota de ese rodaje es que Forugh adoptó a un niño nacido en la leprosería de Tabriz, en la que rodó el corto. Esta noche te copio unos poemas de “Nuevo nacimiento”, mientras tanto éxale si quieres un ojillo a esta page:http://www.forughfarrokhzad.org/ tienes fotos una biografía extensisima y entrevistas. Ya verás como poco a poco te vas enamorando de la diosa. ES ya pero estoy seguro que lo será cada vez más un mito sobre la libertad del individuo frente al mundo, las tradiciones y las fuerzas del poder. Como ella decía: “si sólo quedará lavoz…¿Por qué callarme?”.

Bueno, pues me puse a ello, y la verdad es que encontré a una autora muy interesante, de la que apenas hay material en castellano, al menos en la Red. De los poemas que leí de Farrokhzad (en su versión inglesa, porque ella escribía en farsi, su lengua materna y no, no sé farsi, perdonen la decepción). Me llamó especialmente la atención Sólo el sonido permanece. Mi versión al castellano la hago sobre la previa al inglés de Michael C. Hillman, con lo cual es muy probable que mi versión (en algunos de cuyos puntos aún tengo dudas, digamos que es una beta, como está de moda…) y el poema original no se parezcan en nada. Pero eso es lo “divertido” del juego/arte de las versiones en poesía. En todo caso, espero que les guste:

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Fada’i'at

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Gracias al magnífico documental “en busca de hackers” que se pudo ver ayer noche en el canal Odisea, tuve la oportunidad de descubrir el proyecto transfronterizo Fada’i'at. Una visita a su web me dejó soprendido, y me confirmó en la idea que tan expresivamente manifiestan mis amigos de La Palabra Itinerante: el incendio se extiende por los márgenes. Márgenes llenos de gente capaz de darle la vuelta a la tecnología para hacer lucha del hacking, y capaz de hackear calles a golpe de carteles llenos de preguntas.

Les invito a que conozcan la experiencia de Fad’i'at, que en árabe significa “a través de los espacios”. Aquí les dejo un par de poemas de Lengua de signos, que también tratan encontrar caminos entre los espacios.

“de la tierra de nadie el exiliado partirá”

Juan Gelman

Elogio del ambulante

Del que planta su raíz en un golpe de viento
raíces aéreas su aire
al pasar no agita banderas
ni su huella es cimiento
de prisiones

De sus muertos sólo crecen flores
cuyo aroma cruza
sin sentir las fronteras

Con él fluye el aire se desestanca
el agua se descerteza el mundo

De ahí el miedo al ambulante

Elogio del estable

Del que construyó la casa
levantó los ladrillos plantó la higuera
y crió los hijos
y se sentó a ver pasar el viento
y vio a los ambulantes venir e irse
y fabricó un acento hablando de herramientas
y practicó una visión alzándose en la orilla
y se las dejó todas a los porvenir
que ven la casa y dicen es mi casa
y ven la tierra y dicen es mi sangre
y ven el mundo y dicen es mi sangre esparcida

Me gustó, semana 6 2006

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Esta semana la cosecha ha estado buena…

- Entrevista a Mike Evans (Red Hat) sobre la implicación de la comunidad linux en el proyecto del portátil de 100 dólares, One Laptop per Child. (Gracias a Tod.os)

- Movimientos sociales. Hipótesis para el debate, de Marc Saint Upery.

- Daño por ofensa en un nuevo descubrimiento: Yreo.

- Una muy breve y aguda reflexión del El misionero, sobre la carajera de las caricaturas de Mahoma: Algo huele a podrido.

- Y este fantástico: El verdadero sentimiento de las redes P2P, en Devolución.

Finalmente, he descubierto un nuevo juguetito, de esos tan en boga en la web 2.0, destinados a alimentar redes sociales. Se trata de Frappr, que crea un mapa donde aquellos que se vinculan a la comunidad que sea aparecen localizados geográficamente. No he podido resistirme a crear un mapa de esos para Islas en la Red, así que, si quieren aparecer en nuestro frappr mapa, solo tienen que pulsar en este enlace y hacerlo.

Amonal y otros poemas

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de Enrique Falcón, acaba de publicarse dentro de la colección Atlántica de Ediciones Idea. Inevitablemente, de esta última publicación de Enrique hay que hablar.

Es curioso, cómo a veces funcionan las casualidades. Al mismo tiempo que estaba metido en Amonal, andaba también en la lectura de un libro de ensayos de Jean Bollack sobre la obra de Paul Celan titulado “Poesía contra poesía. Celan y la literatura“, y algunas de las cosas que dice Bollack en referencia al autor judío son, creo, perfectamente predicables de los poemas que se agrupan bajo el enigmático título de Amonal :

(…)Lengua contra lengua, el combate se desarrolla ahí, en ese terreno (…) a causa del deterioro y la complicidad de las lenguas poéticas más nobles, de los himnos y de las odas (…) transformó la poesía en un lugar de combate, y no sólo de memoria (…) Contra la corriente que todo lo arrastra, los momentos de resistencia suben a la superficie y orientan las percepciones, ya liberadas, de los prejuicios que las habían ocultado.”

Este collage de frases desordenadas y subrayadas en su momento, se me venían a la cabeza afrontando la lectura, dura, a piña limpia, que es la manera que Enrique exige a quienes se acercan a sus poemas, de Amonal. Si Celan fuerza la lengua poética alemana contra sí misma, para limpiarla de la basura totalitaria y asesina del nazismo, y para denunciar la complicidad de la lengua poética en la elaboración de las retorcidas justificaciones del Holocausto,llevándola hacia una tensión extrema, Enrique trata de romper, asimismo, un silencio.

Enrique nos cuenta muy brevemente en el prefacio el origen de estos poemas “el de la rabia sostenida al desamparo que imaginé en mitad de determinados procesos vitales -políticos- de resistencia. La geografía humana de periferia y la geografía de clases en que se fueron trenzando en ningún sentido son indiferentes a ese desamparo”. Expresión de desamparo en medio del conflicto. Un conflicto que vivimos cotidianamente, que se expresa de formas cada vez más violentas, y que, sin embargo, parece mudo, no encuentra las fórmulas para su expresión coherente que nos permita entenderlo, navegarlo, afrontarlo con lucidez. Tal vez esa coherencia resulte muy difícil de encontrar. Enrique se la juega y se juega en cada uno de sus poemas, que son instantaneas del conflicto, desde su mismo centro, en el que Enrique vive y se implica aunque no tenga recetas, ni las quiera.

La pista para acercarse a los poemas de Amonal nos la da Enrique en la cita del primer poema, Protección de testigos. Se trata de una simple ecuación: “dolor que finalmente deviene rabia” en palabras de Roberto Bolaño. Esta idea nos permite entender porqué se quiebran los versos violentamente, y porqué el poeta puede ofercenos imágenes como la de ese alguien que “se maquilla una lágrima con cuchillas de afeitar”.

La capacidad visionaria de Enrique llega al extremo en un poema estremecedor: Vientres de Madrid y de Bagdad. Se trata de un poema a la vez duro y dulce. El poeta maldice, pero también recoge los pedazos y les da voz:

Yo cuido de los vientres de las novias perdidas
-los hombros de los niños que han quedado sin hora;
cuido de las oraciones cansadas de la tierra
y del largo cabello de todos nuestros muertos

En otras ocasiones es ácido, laja, y desde su orilla barrial mira y analiza en poemas como “Los pobres se divierten” o “en comisaría”. En Amonal cada poema enfrenta una tensión, una cara del conflicto global y local, con una palabra problemática, difícil, “en régimen de aislamiento”. Todo Amonal es una pelea con el lenguaje buscando hacerle decir, no lo “inefable”, sea eso lo que sea, sino lo tan difícil de expresar, lo tan duro, lo que nadie quiere. Quizás esa sea el verdadero sentido de esa palabra tan manida por poetas y críticos: “aquello que no se puede expresar con palabras”, es el reto de la poesía, y estamos rodeados de situaciones ante las que no sabemos qué decir, o el miedo no nos deja decir nada. No podemos decir que no haya tajo para la poesía en estos tiempos. En ese sentido, Enrique nos reta y manifiesta su feroz originalidad en el marco de la poesía española, llena de minuciosos observadores del ombligo propio, o de afinados paisajistas de un espacio en el que el otro desaparece, por molesto y contaminador, otra suerte de exterminio, light, si se quiere. El reto al que se enfrenta el lenguaje de Enrique, su lengua llena de heridas es bien otro, y por eso retuerce la sintaxis y las palabras, de tan afiladas de chocar contra la rabia, cortan.

Bueno, me paro. Gracias a Libro de Notas, aquí pueden encontrar una selección de Amonal y otros poemas realizada para esa referencia de la Red hispana por el propio Enrique. Enfrentense a esos poemas, peleen con sus palabras y con su multitud de sentidos afilados.

Pueden adquirir Amonal y otros poemas aquí.

Me gustó, semana 5 2006

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Aquí van, esta semana la cosa va de series:

- La serie En busca de la inmortalidad, de Sombra Digital

- Otra serie: Tecnología para el Tercer Mundo, de Arnauh

- Emigración y Destierro, de Fernando Díez, descubierto gracias a Libro de Notas.

- El proyecto TRANS-Inmigración y fronteras, descubierto gracias a ptqk-blogzine

- Y una iniciativa en estas islas, de gran interés: las Primeras Jornadas sobre el Asociacionismo Inmigrante de Canarias y su papel en la integración social. Se celebran en Agüimes, un municipio grancanario que compagina dinamismo con sensibilidad social, organizadas por dicho ese ayuntamiento y la sección canaria de la Comisión Española de Ayuda al refugiado (CEAR).

Acogida e identidad

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En estos días donde la estupidez colectiva se expresa de diferentes maneras, he tenido la suerte de andar leyendo Istmos de la periferia, libro de ensayos y artículos del jóven filósofo y crítico literario isleño Daniel Barreto. Daniel trabaja alrededor de conceptos tan resbaladizos como “identidad”, “cultura”, “ética” sin perder su sentido de la ubicación. Sabe desde donde escribe y los condicionamientos que esto conlleva. Uno de sus textos, “CAIRASCO, ÉTICA Y CULTURA”, arranca como sigue, no se lo pierdan:

(…) Uno de los significados originarios del vocablo ethos es precisamente el de “morada”, “residencia”. La esencia de la ética es apertura y acogida del otro en la propia modada. Ética de la hospitalidad como ser mismo de la ética. Recepción en la que el huesped crea al propio anfitrión. “el sujeto: un anfitrión”, escribe Derrida leyendo a Levinás. Acoger es aceptar es ser responsable del otro, de la pervivencia de su alteridad. Es decir: escuchar y sostener en nuestra voz su lenguaje. Hacerse cargo de su palabra, en la que yo no me reencuentro para comprenderme y regresar a mí, palabra que dejo ser en mí desconocida. Cuando una lengua acoge al idioma extranjero, queda desbordada, impelida a su vez a la difícil, impensable armonía del encuentro. De modo análogo sucede en el ámbito de las culturas. El sentido de la cultura surge como espacio ético de la hospitalidad. Cultura como nexo que prolonga lo familiar, nuestros conocidos, la intimidad de un lenguaje. Un nosotros que jamás se uniforma en una homogeniezación maniquea, sino que esquiva la definición última como nos-otros. Pues quizás sólo en la propia casa cabe practicar la hospitalidad como esencia de la ética. Un pueblo sin cultura sería el lugar inhóspito por excelencia.