No puedo evitar reproducir aquí el parrafo final de ensayo “Poesía hispánica y modernidad literaria” de Jaime Siles con el que me he encontrado en el volumen “Poesía Hispánica contemporanea”. Ensayos y poemas, del que son responsables de edición Andrés Sánchez Robayna y Jordi Doce. Leamos:

Una mirada verdaderamente histórica y crítica nos hace ver, por ejemplo, que las vanguardias existieron en un momento concreto, pero que aún hoy resultan necesarias y aprovechables, porque las vanguardias son como la utopía: si no mantenemos una cierta dosis de utopía, podemos experimentar una regresión. Otra cosa es que la utopía se equivoque. Si se extrema, es una barbaridad, porque entonces se mata en nombre de la utopía; pero si esta desaparece, hay una regresión. La utopía responde al pensamiento verdaderamente crítico. Yo creo, en suma, que es necesario que el poema sea crítico con la realidad, pero más crítico aún con el lenguaje. Un pintor es crítico con los colores y los materiales que usa, porque es con ellos con los que puede criticar la realidad. Un poeta es crítico en sus dudas con el lenguaje, en su desconfianza del lenguaje, en sus ataques al lenguaje, en su experimentación con el lenguaje, y eso es en definitiva lo que da sentido a su relación con el yo, con el lenguaje mismo y con el mundo.

Creo que da para un buen debate…