Y el viernes que viene, una cita ineludible

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Ernesto Suárez presenta SPREE, su libro recién publicado en Cartonera island. Ya saben donde tienen que ir el viernes…

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Apalabrando la tensión : Porción del enemigo

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Tengo, seguramente un problema con la poesía de Enrique Falcón.  Un problema de distancia,  de falta de ella, porque desde que descubrí a Enrique en los poemas de la monumental Marcha de 150.000.000, no puedo evitar que sus versos me atraviesen. Ya dije hace tiempo que, remedando lo que Cardenal dijo de Pound,  dentro, tal vez de 100 años, alguien se preguntará quien es el tal Bush que mencionaba Falcón en sus poemas. Mientras la gran mayoría de los poetas españoles andamos de aquí para allá con nuestros anémicos poemitas, Falcón canta las fracturas de este tiempo, apalabra la tensión que nos cruza.

Tiempos fragmentarios, abrumados por la desinformación y por el exceso de datos y palabras vaciadas de su contenido original, o retrocidas o torturadas, hasta que el ruido nos insensibiliza. Tiempos desestructurados, la única manera de ser contados y cantados es,  tal vez, fragmentariamente, con la técnica del recorte, del collage,  del cortapega  aparentemente enloquecido que ilumina las contradicciones enterradas en las torres de informes, desvela las trampas escondidas al fondo de los noticieros…  con la de la producción de inauditas conexiones verbales que rompan la apariencia y la tramoya, uniendo palabras aparentemente incompatibles. Hay quien considera todo eso una vuelta a las vanguardias de los años 20 del siglo XX,  una rareza propia de un poeta español que lee más autores latinoamericanos que los propios de cierto canon nacional. Yo creo que ese arsenal propio del (atentos a la contradicción) del vanguardismo clásico es el que nos puede ayudar decir lo escondido, ya que, a fin de cuentas,  nuestros próceres lo tienen asimilado y lo usan a veces con mayor creatividad incluso que la de nuestros poetas cuando hablan, por ejemplo, de “crecimiento negativo”,  o de “indemnización en diferido”,  o “políticas basadas en la transparencia”… Falcón utiliza todas esas herramientas como nadie para desnudar la realidad,  para limpiar lo que tantos ensucian, para putearnos, porque la poesía de Falcón no es fácil para quien la lee. No produce certezas a las que engancharse con el gesto confiado, ni coplillas que nos calienten la temerosa barriguita.  Nos avisa:  ¿ Estáis todos preparados? / ¿ de veras sentís que estáis todos preparados?

Porción del enemigo cierra uno de esos arcos argumentales en los que Falcón ordena sus libros, la Trilogía de las sombras, cuyos dos primeras obras son Amonal y Taberna roja., pero para mí este tercer libro es como un acelerón respecto a esos dos poemarios. Creo que, de algún modo, mientras los dos libros anteriores giraban aleededor del dolor y la resistencia frente a un estado de cosas radicalmente injusto , Porción lo cruza del primer al último verso, la tensión. Esa tensión que atraviesa nuestra sociedad que se expresa en una rabia sorda, que ocasionalmente, y cada vez con más frecuencia, explota con mayor o menor sentido. Poemas dichos al aire en medio de la tormenta.

Hay poemas que nacen clásicos desde que salen de la cabeza del poeta. Les dejo con uno de esos: CANCIÓN DEL LEVANTADO

No adoptes nunca el nombre que te dé la policía
No acerques tu caricia a la piel del invasor
No comas de su trigo, no bebas más su leche
No dejes que tu alberca la vuelvan lodazal

No esperes casi nada de su magistratura
No reces en su lengua, no bailes con sus ropas
No pierdas nunca el agua que duerme a los guardianes
Ni alojes en su boca la sal de tu estupor

No guardes en el sótano más bombas incendiarias
No firmes con tu letra los presagios del poder
No tiendas más cadáveres en la comisaría
No esperes nunca nada de la voz del ataúd

No entregues tu camisa a ninguno de sus bancos
Ni viertas en tu vientre el pozal de una bandera
No lleves a tu amigo a los pies del impostor

No dejes que su lengua fructifique tras tu casa

No permitas a tus hijos,
nunca dejes a tus hijos
esconderse en su jardín.

Más veces habrá de volver esta Porción del enemigo a este blog…

Réplicas

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A veces actos como el del pasado jueves son como pequeños temblores en el flujo del espacio-tiempo que generan réplicas, al menos en la red. Esto estando la comunidad indiana de por medio es muy probable que suceda… aquí van unas cuantas:

La referencia de Laura Casielles en su express del gato.

El descubrimiento de que ¡¡¡Me estaban grabando!!!. Aquí me pueden encontrar leyendo Cuerdas y algún poema más…ustedes disimulen.

Y esta última réplica,  de CRUL, en particular me gusta mucho por cómo se contextualiza, y, con su permiso, la copipego tal cual, pensando en que  el Príncipe Potemkin creó una deleznable escuela… ya lo dice el anuncio: el ser humano es extraordinario…joer.

De la estimulante presentación de ayer me quedo por ahora (me da a mí que voy a pasar por diferentes fases al asimilar el libro) con el siguiente poema:
Referencias: Terremoro L’Aquila 2009  35ª cumbre G8

    G8, L’Aquila, Julio 2009

    Los poderosos reunidos entre ruinas

    ¿Metáfora del presente?
    ¿Anuncio de un por venir viniendo?

    No son estos de ahora temblores de la tierra

    Sino barruntos del desastre
    En la nueva fase de la guerra social

Y curiosamente me encuentro hoy con esta noticia a raíz de la 39ª cumbre del G8 que puede servir de continuación:
Irlanda está construyendo una ciudad de mentira para que parezca que la austeridad funciona

No puedo evitar (con los perdones de Daniel) versionar el comienzo:

    Los poderosos reunidos en una (ciudad de) mentira
    …

Ok, prometo dejar el autochundachunda una temporada…

COLTÁN en Madrid 2.

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De vuelta de unos cuantos días de agitado trabajo en Madrid,  culminados por la presentación de COLTÁN,  en la librería TOPBOOKS, el pasado jueves. Un rato fantástico de verdad, que se extendió más allá del acto en sí con vinito y largas y sabrosas conversaciones.

Un rato en el que hablamos de poesía,  de filosofía,  de comercio, de redes distribuidas, de té marroquí,  y de como en tiempos como los que corren, el futuro influye más en el presente que el pasado.

David ya se dejó caer antes de empezar con el siguiente mensaje: Cómo y por qué estar hoy a las 19:30 en Topbooks puede ayudarte a salir de la crisis . Así que ya pueden imaginarse.

Muchísimas gracias a quienes compartieron un momento tan especial, y, que, además,  han recogido en sus blogs sus propias impresiones…

Aquí encontrarán los comentarios de la directora de la Biblioteca de las Indias, María Rodríguez,  con unas cuantas fotos gentileza de mi amiga Maribel. Verán que me quité el pañuelo para leer, y eso que hacía fresquito… fue para evitar accidentes.

Juan Urrutia, también recogió en su blog una nota sobre COLTÁN que no ha podido más que emocionarme.

Y Mar Abad (un descubrimiento ) en YOROKOBU

Tuve además el lujo de conocer, por fin, en persona a la gran  Laura Casielles y a Jorge Jiménez.

La pena y la rabia es que parece que todo quería coincidir este jueves 30, en que otros dos amigos presentaban sus propios libros, y me hubirra encantado poder asistir: Rafael José Díaz presentaba su poesía completa (hasta ahora) y Alberto García Teresa su estudio sobre la poesía de la conciencia crítica… y a más a más, Daniel Mata también tocaba esa noche en Madrid…

Chicos… tenemos que ponernos de acuerdo la próxima vez  ;-)

Coltán en Madrid

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El próximo 30 de mayo, jueves, en la librería TOPBOOKS, en la calle Fuencarral n° 127,  a las 19.30 presentamos COLTÁN en Madrid. Sería un placer encontrarnos allí,  si les coge por la capital de este dislocado reino…

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Arturo Borra observa el campo poético y nos cuenta lo que ve

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Arturo Borra es uno de los pocos poetas que trabajan en España con vocación o voluntad de apalabrar sus lecturas críticas sobre la poesía que se está escribiendo en los últimos años en este país. Tengo el placer de conocerlo y creo que es una persona que, sin renunciar al derecho a analizar lo que le rodea, lo hace con voluntad de limpieza en la mirada.

Arturo se ha despachado un texto de lectura obligatoria por clarificadora, sobre el panorama de la poesía española reciente, y sin mencionar un solo nombre, no por miedo a reacciones o rabietas o potenciales venganzas de pobre que son frecuentes en el mundillo, sino porque detectada la enfermedad, ha observado que afecta a todos los diferentes sabores, etiquetas, grupos, etc… que transitan por el agitado (como se agitan las hormigas en un recipiente de plástico al sol) territorio de la poesía.

Arturo trata de ser metódico y paciente y su descripción del vacío crítico, o simplemente de  falta de honestidad en el campo de la poesía publicada en España, es como un berbiquí. La espiral va abriendo el agujero circularmente,repitiendo y ahondando el movimiento, marcando el giro analítico que le hace llegar a las conclusiones clave, que, ya anuncia con un potente arranque de partida:

En una época marcada por el escepticismo la crítica resulta sospechosa. El campo poético no escapa a ese estado de ánimo. Al menos en el contexto español, la crítica mutua de textos y prácticas poéticas se ha tornado algo completamente excepcional. La incomodidad de los cuestionamientos ha cedido a las conveniencias. No es de extrañar la ausencia de una «sociología del campo», como no sea la que se hace a menudo salvajemente, de forma anónima, reafirmando su resistencia a exponerse ella misma a la objetivación que practica con respecto a otros. Como diría Bourdieu, los objetivadores se resisten a ser objetivados, en tanto participantes del campo. Toda su autoridad mística se derrumbaría en su reenvío a una posición específica dentro de una trama de relaciones sociales de poder; en vez de la presunción de unos “evaluadores imparciales y desinteresados” (al modo de jueces implacables) nos toparíamos con unos jugadores más (parte del juego que juzgan), atravesados por apuestas específicas, basadas en valores y sentidos más o menos argumentables pero de ningún modo vinculantes (1).

Tampoco es de extrañar la desaparición casi total de una «crítica literaria» relevante. Es cierto que podrían señalarse algunas valiosas iniciativas en sentido contrario, pero eso no es óbice para reconocer el penoso “estado del arte” no sólo ya de la crítica especializada, sino también de la «crítica» en tanto operación específica de lectura. La primacía de las “reseñas literarias” más o menos elogiosas es de por sí ilustrativa; apenas si es concebible que alguien cuestione de forma abierta un texto poético sin que inmediatamente surjan los presupuestos de su “mala fe” o “enemistad” con respecto al autor de los textos cuestionados. La creación poética, concebida como atributo del yo, queda sustraída de la posibilidad de un análisis capaz de determinar sus límites. La crítica convertida en herejía es significada como una acción doblemente ofensiva: como ataque personal y como acto humillante a quien la recibe. No deja de ser paradójico que, en un contexto así, esta desaparición pública conviva con la proliferación de injurias y difamaciones privadas.

Es cierto que el reproche es previsible: ¿por qué no nombrar a los responsables de esta situación ruinosa, suponiendo que los conocemos? ¿No deberíamos ser más osados, señalando con nombre y apellido a esos grupos de poetas, periodistas, editores y críticos profesionales que han convertido el campo poético español en una meseta en la que la condición de existencia es la rigurosa elusión del ejercicio abierto de la crítica? Semejante reproche, sin embargo, se apoya en el presupuesto metodológico de que es posible depositar en unos sujetos determinados la responsabilidad central, sino exclusiva, de esta situación (diferenciable de forma clara de casos específicos de corrupción, nepotismo, favoritismo o cualquier otro acto jurídica y éticamente ilícitos). La «inculpación» de unos individuos y grupos específicos, sin embargo, deja sin explicar por qué esta ausencia tendencial de intercambios críticos rebasa de forma evidente las fronteras de esos individuos y grupos. O, en otros términos, no da cuenta de las dificultades compartidas que tenemos al momento de producir esos intercambios.
(…)
La contrapartida de unas afirmaciones genéricas -que presuponen la existencia real de casos diferentes (la regla de la excepción)- es su carácter transversal. Limitarse a la mención de algunos notables como paradigma de estas prácticas no sólo no es un acto especialmente osado: es simplista y, en última instancia, nos impide reconocer la magnitud de un problema que nos implica de una manera más directa.
(…)
En estas condiciones ideológicas y políticas, ¿cabe esperar algo del acto de poetizar y de los poetas? Eduardo Milán lo dice taxativamente: no cabe esperar nada.  Pero “(…) decir o preguntarse «qué cabe esperar» es como creer que hay algo de elegidos -secretamente, en voz baja, murmurado porque carece de prestigio en el mundo real- en los que escribimos poesía y somos poetas. Lo que está en juego hace tiempo es lo humano. Y luego, de ahí, lo mejor de lo humano que puede ser la creación. Pero hay que precisar: la creación de buena calidad. También abunda la mala. En esta época es dominante”

Todo el análisis posterior gira alrededor de estas ideas fuerza, centrándose, es verdad, en los formulismos más asentados en la escena poética española, pero al final la cuestión clave va más allá de la coartada de tendencia: es que unas y unos poetas que han aceptado su solipsismo colectivo, en el que, por otra parte, se sienten precaria pero confortablemente asentados, en su condición lumpenintelectual (qué somos los poetas en la actual industria de la producción de “contenidos” o “de sentidos” si les gusta más. Ya nos lo dijo Simic hace poco.). Asumir cualquier riesgo no ya político, sino apenas estético (aunque soy de los que pienso que ambas son caras de la misma moneda) que pueda dejar al o a la poeta fuera o marginada del circuito de pequeñas (cada vez más) prebendas, becas, premiecitos,referencias, acceso a antologías hechas con los criterios más peregrinos, etc. se convierte en inasumible, y no porque se haya vuelto un ser mezquino, sino porque percibe que la comunidad de los poetas es su comunidad real,aquella para la que verdaderamente escribe, y muy en particular para quienes considera “de su cuerda” o afines, y que fuera de ese pequeño grupo de prosumidores, que diría el viejo Toffler, no hay nada más que el vacío de la anonimia.

La falta de un saber qué utilidad tiene el trabajo poético y para quien es útil (útil, no utilitario de usar y tirar, conozco pocas cosas más útiles que un buen poema), para quien escribimos, es lo que tiene a los poetas circulando como pollos sin cabeza. Y ese engarce de partida es lo que impide un critica que vaya más allá del “nos hacemos unas pajillas” habitual. Cada poeta tiene que averiguar cual es su comunidad real, la pequeña tribu cuyos sueños alimenta con su canto, cuyos miedos expresa y peligros barrunta, victorias -humildes, modestas, personales-canta.

Por otra parte, la crítica presupone, en su función clásica, la existencia de un público, al que se orienta entre la fronda, se anima (o desanima) a leer unos libros u otros, y el público (en el sentido de grupo más o menos uniforme, receptor pasivo y en su mayor parte silencioso) es uno de esos colectivos imaginarios que han desaparecido en los últimos tiempos.

Hace poco he terminado de leer un libro, que en su reflexión final deja dicho algo que perfectamente podría aplicarse a la poesía de nuestro tiempo y que engancho aquí. Una vez perdida completamente la fe en el poder transformador de la realidad de la poesía, el impulso vanguardista, tan rico a pesar de sus derivas y extravíos, se diluye, y sólo queda el juego de palabras o el conservador giro alrededor del ombligo. Pero siempre hay alternativas, aunque no se vean a simple vista, si se escribe desde la honestidad y el atrevimiento:

En los sesenta creíamos en el mito de que la música tenía el poder de cambiar la vida de la gente. Hoy día, la gente cree en el mito de que la música es pura diversión. Ni que decir tiene que el mito de los sesenta es mucho más interesante, si bien no tan efectivo como instrumento de merchandasing,
Stanley Booth, La verdadera historia de los Rolling Stones.

Un rato estupendo

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Hablando del Tratado de Ornitología con su autor, Antonio Jiménez Paz y Pepe Junco, en la casa museo Domingo Rivero.

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Y aquí uno de los poemas que leyó Antonio, para disfrute de todos:

Tal vez el pájaro no se haya dado cuenta,
Pero al árbol se llega volando.

Tal vez el árbol no se haya dado cuenta,
Pero el pájaro se aleja volando.

Un chute

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Quienes lleven siguiendo este blog en su casi diez años de vida, se habrán dado cuenta de que mi ritmo de actualilizaciones ha bajado bastante en los últimos meses. Mucho trabajo y bastante intenso y exigente ha hecho que acercarme a una pantalla en mis ratos de ocio se ma haya vuelto algo bastante trabajoso. También noto afectado mi ritmo de lecturas y mi atención a lo que va corriendo por las calles de la poesía en español. Desde novedades de referencia a las que aún no he echado el ojo (que ya ha salido “Porción del enemigo” de Enrique Falcón y el “De la poesía ” de T.S. Norio y…¡aún no me los he leído!) a las más bien aburridas batallitas del gremio… sí tengo la sensación de que muchas de las cosas que avizoré o simplemente deje vistas en “El poeta en la ciudad digital”,  se están produciendo para desazón de algunos.  Tercer perjudicada es mi aportación a proyectos colectivos en los que tendría que estar aportando más.

Así que tengo que agradecer a Antonio Jiménez Paz como entrevistador, y a José María Cumbreño como entrevistado,  el chute estimulante que ha sido la entrevista que al último hace el primero bajo el clarificador título de “En la poesía española hay mucho más ruido que nueces“. No sólo por el descubrimiento de esa iniciativa tan refrescante de la colección Libros Liliputienses, sostenida desde la ultraperiferia peninsular ( que también existe), sino por las opiniones de José María,  tan cercanas…

Y les recuerdo que este jueves (esto es, mañana) nos vemos aquí,  si les viene bien y apetece…

Con Antonio

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Jiménez Paz, presentando en Las Palmas su recién re-editado Tratado de Ornitología. Si les coge de camino, ahí nos vemos:

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Microcosmos

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Un poema de Wislawa Szymborska, de su libro AQUÍ que me regalé en el pasado día del libro:

Cuando se empezó a mirar por el microscopio
Se desató el pánico y hasta hoy anda suelto.
La vida había sido hasta ese momento suficientemente delirante
En tamaños y formas.
Y así creaba también seres diminutos,
Mosquitas, gusanitos,
Pero que al menos se dejaban ver
A simple vista humana.

Y de golpe, bajo la lente,
Seres distintos hasta la exageración
Y ya tan poca cosa
Que lo que ocupan en el espacio
Sólo por compasión puede llamarse lugar.

La lente ni siquiera los oprime,
Sin obstáculo parecen duplicarse, triplicarse
Completamente a sus anchas y al azar.

Decir que son muchos, es decir poco.
Cuanto más potente el microscopio,
Más precisa y exactamente aumentados.

Ni siquiera tienen entrañas de verdad.
No saben qué es el sexo, la infancia, la vejez.

Quizá no saben ni si son o si no son.
Y sin embqrgo deciden sobre nuestra vida y nuestra muerte.

Algunos permanecen inmóviles momentáneamente,
Aunque no se sabe qué es para ellos un momento.
Como son tan pequeños,
Igual la existencia
Está en su caso proporcionalmente disminuida.

El polen que lleva el viento es a su lado un meteoro
Del cosmos profundo,
Y la huella de un dedo un extenso laberinto
Donde se pueden reunir
En sus silenciosos desfiles,
Sus ciegas iliadas y sus upanishads.

Hace ya tiempo que quería escribir sobre ellos,
Pero es un tema difícil,
Dejado siempre para más tarde
Y quizá digno de un mejor poeta,
Todavía más sorprendido que yo sobre el mundo.
Pero el tiempo apremia. Escribo.

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