Un poeta

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Esto, señores y señoras, es un poeta. Después estamos los que escribimos poemas.

Que la tierra le sea leve, Don Manuel

La jerarquía de la muerte

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es el título del corto que mi hijo Óscar, de cuarto de la ESO ha rodado con un grupo de compañeros de clase para el concurso Cinedfest. Aquí lo tienen, y, como buen padre amenazador les animo a que lo voten y le pongan las correspondientes tres estrellas en el enlace anterior. Que ya saben que a las buenas soy muy bueno pero a las malas…soy mejor.

Escritura formularia

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me encuentro en el blog del poeta David González esta apreciación del panorama poético español actual. Más allá de compartirla o no, espero que haya poetas que no se sientan demasiado confortables en el lugar en que se vean asignados en la clasificación, de trazo grueso, como el propio David hace notar. Pero la aguda visión de David me confirma que se asienta en el patio poético español la escritura formularia. Y yo creo que una de las tareas de la y el poeta es evitar, precisamente, la escritura formularia, algo de lo que he hablado en El poeta en la ciudad digital, y donde encuentro curiosas coincidencias con la visión de del poeta asturiano:

(…) Porque lo de la escritura formularia no es una tara de una determinada tendencia poética. Percibo últimamente que se da en todas: en las escrituras “esencialistas” llenas de luces inefables e insondables vacíos, en la muermosa poesía chatorealistaclasemediera, de joven desencantado antes de haber tenido tiempo de que algo/alguien le encante,predecepcionados, podríamos llamarles… en la poesía que algunos llaman “social” o crítica” (en la que se me suele ubicar, por si alguien pregunta) con sus llamados a la resistencia y también en las más underground estilo “Nos vemos en los bares”. Diferentes sabores para diferentes clientes, y si a alguien le parece degradante la comparación con un refresco, qué le vamos a hacer… pero noto que se escriben poemas en todas estas tendencias dirigidos ab initio a satisfacer el gusto preconcebido del lector/escuchador (en línea con una tendencia social más generalizada conforme a la que parece que sólo leemos aquello que sabemos de antemano que va a coincidir o va a reforzar nuestras convicciones), con las palabras adecuadas para que el cliente se sienta reconocido y satisfecho y asienta con media sonrisa de complicidad, sin ver cuestionada su mirada sobre sí mismo y la realidad … al final, con diferentes colores, escritura formularia. Y eso a mí, humildemente, me parece un problema. Igual resulta que no lo es.

¿Leer, escribir?

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Repasando una libreta de notas de hace cuatro años (este tipo de vestigios que aparecen durante unas obras en casa) me encuentro con esta cita de Ossip Mandelstam, que en su día copié a mano, y que, no sé porqué, se me hace actual, casi un siglo después de su escritura por el gran poeta ruso:

En la mayoría de los casos, los escritores de poesía son malos y desatentos lectores de poesía. Suponen que escribir no es más que padecer. Extremadamente incoherentes en sus gustos, carentes de formación, “no lectores” innatos, se sienten ofendidos siempre que se les aconseja que aprendan a leer antes de empezar a escribir.

No se les ocurre jamás que leer poesía es un arte sublime y muy difícil y que la vocación de lector no es menos respetable que la de poeta.

Primero de Mayo, 2015

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Este poema lo escribí pensando en los llamados “50 de Fukushima“, trabajadores que entraron en el reactor accidentado a evitar una catástrofe de aún mayores dimensiones. Hoy es, sigue siendo, el de día mundial de las y los trabajadores.

Unos

imaginan

otros

diseñan

organizan

planifican

ordenan

negocian

clarifican

estudian

evitan

gestionan

resuelven

estructuran

articulan

especulan

regulan

evalúan

 

pero cuando la cosa se pone mala
mala de verdad mala muy mala
desastrosa y peligrosamente mala

así de mala

siempre pringan los mismos

Aleatorios 26

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Ya sabemos con Ferlinguetti que los surferos también son poetas, quedaría saber si los poetas son, también, surferos. Si disfrutan dejándose envolver por la ola revuelta del lenguaje y el amor al riesgo, o si prefieren la orilla, los pies fresquitos, todo bien clarito, el agua a la altura del tobillo.

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De niños salvajes

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Yotty, el alma y el cuerpo del dinámico sello “Los 80 pasan factura“, y de la asociación cultural del disco canario, es de esas personas cuya generosidad te deja perplejo; Abro el buzón y me encuentro con FACIES A un niño salvaje no le duele la sien. Crónica de un incendio en la isla de La Palma.Ruido y poemas en al década de los 80, escrito por Carlos Catana, poeta, músico y agitador del légamo.

Ya he dado en otra ocasión mi opinión sobre cierta memoria de los años 80, que se describen a veces como una especie de fantamundo lleno de jóvenes creativos, brillantes y modelnos. Resulta que yo estaba allí, y con la edad adecuada, y adelantando que en los 80 (que se inauguraron teniendo yo 17 años, imagínense) me lo pasé de muerte, recuerdo perfectamente cual era el entorno social, tan bien descrito por Zurda en Islas Canallas: tiempos de aparente ruptura creativa sí, y de violencia y desencanto político y de desesperación social (años de reconversión industrial, de terrorismo cotidiano, de desempleo masivo, de la heroína avencidada en cualquier ciudad media española). Aún así, ay, los años en que pasé de pibe a hombre y en los que alguna vez me crucé con Carlos Catana, en los círculos que orbitaban en aquellos entonces alrededor de los hermanos Croissier y/o de Domi Delgado, cuando la reivindicación de la africanidad isleña compartía calle con la visión de Santa Cruz de Tenerife como un pequeño Berlín. Chácaras, punk, ruido, poesía.

En Facies, Carlos Catana nos ofrece unas breves estampas de aquellos años en la isla de la Palma y, por extensión, en el resto de las islas, vistos por un joven que, desde una “isla menor” trata de construir su propia figura con Baudelaire, Rimbaud y Jim Mórrison en las pupilas, pero bien sabedor de donde se encuentra:

No olvido que mi pueblo de Tazacorte fue hace siglos hacienda de esclavos negros africanos, donde se practicó el derecho de pernada hasta mediados del siglo XX. Si como bagañete me pongo un sombrero de cachorro canario, sería más honesto para mi alma cantarme un blues que una importada polka.

Yo me acuerdo del impacto que causó en el ambiente en Santa Cruz la aparición de un grupo palmero (como quien dijera, de la profundidad de la selva) con aquel sonido y aquella actitud. Como cuenta Catana en su libro, La Palma de los años 80 era, seguramente sigue siendo, una isla ensimismada, pero a la que arribaban gentes peculiares, como los dos veteranos músicos holandeses a los que Carlos envuelve en un proyecto imposible de partida y condenado al agotamiento por falta de aire.

A por ese aire, como otros músicos canarios, se fue Carlos a Madrid a darse de frente conque la fantasía, la imagen de “la capital de la movida” tenia poco que ver con la realidad. Viaja, trabaja, escribe, resiste, vuelve.

Hay un fragmento de Facies que me gustaría reproducir aquí y dedicárselo a un amigo entrañable, Rafa Chail, otro valiente de aquellos tiempos que se ha negado a rendirse y aún batalla, allá que va:

El rock and roll es una actitud y esa forma de vida no se compra, se es lo que se da, a veces entregamos hasta el mismísimo alma, pero un hombre honesto, un verdadero rockero, no le vende nunca el alma al diablo, solo es una puta leyenda, el verdadero bluesman encuentra en su forma de vida el arte del blues y siempre es creíble su actuación. Crecimos con el viejo blues y nos dimos cuenta de que son más transparentes unos ojos detrás de unas gafas negras, que los ojos recién lavados con manzanilla de un banquero o un político, y que es más fiable el corazón envuelto en cuero negro, que un corazón que tiene por péndulo una corbata.

Amén

Felix Grande: memoria de la poesía

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LLevo varias semanas prácticamente sumergido en la lectura de la enorme obra de Félix GrandeMemoria del flamenco“. Es muchas cosas este libro: es una historia, claro, del flamenco; y también una historia de España (qué historia terrible la de España por cierto. Tremenda, cruzada por el hambre y la persecución incluso en sus momentos más aparentemente gloriosos. Da por pensar que con todo lo que queramos debatir, los últimos 30 años han sido los mejores de la historia de este apaleado país; no hacía falta mucho, la verdad. Tal vez, por otra parte, así sea la historia de la mayor parte de las naciones, que se han construido siempre contra algún enemigo exterior aportado por la geografía, y el enemigo interior, el que no encaja en el “ideal nacional” pretendido) y también todo el libro es una poética. Traigo aquí este fragmento concreto en el que habla de algo que nunca debemos olvidar:

Tengo la sensación. al anotar estas perogrulladas, de que pueden abundar quienes me acusen de creer que escribo para lectores párvulos. No es así, desde luego, pero no hay que ignorar tampoco que el desenfreno sociologista (algo a lo que, a menudo, podríamos llamar la buena conciencia de la mala conciencia) llega a veces a tales ínfulas, a tal estado de agresividad, que nos obliga a recordar, una vez más, que la obra de arte, así como no se alcanza con simples trivialidades pseudolíricas, tampoco se consigue con pseudorcportajes políticos. En una obra de arte, incluso y quizá sobre todo en una obra de arte de talante social, la intimidad es tan imprescindible como el testimonio. Diría mas: sin intimidad no hay fuerza comunicativa en ningún testimonio. Sabemos cuánto desgarramiento histórico se puede conteneren una siguiriya que habla de una viejita enferma, una puerta de un calabozo, una cama de un hospital. No ignoramos cómo algunas palabras insertas de modo natural en el contexto de una copla (caena, sangre, calaboso … ) conllevan un sobresalto social, a condición de que esas palabras clave no se nos sirvan masticadas. Al fin y al cabo, el poema se completa en la inteligencia del lector. Cuando unmal aprendiz de poeta supone, consciente o inconscientemente, que la inteligencia del lector no colabora en el poema , pue den aparecer productos definitivamente desdichados, casi difamatorios, con respecto a la cuota de fraternidad que demuestra todo lector por el simple hecho de tomar un libro en sus manos. (…) Entendámonos: no estoy negando el derecho de la rebelión a expresarse en forma de canto: reivindico el derecho de la hondura y de la intimidad a ser interpretados con amplitud y con inteligencia.

Este fin de semana se celebra el IV Festival de las Letras de La Puebla de Cazalla, que se dedica, precisamente, a la figura de Félix Grande. Muchos amigos andarán por allí este fin de semana. Va un abrazo.

Ya en las calles virtuales “El poeta en la ciudad digital + 50 aleatorios”

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Desde el sello Cartonera island acabamos de poner en las calles electrónicas que atraviesan invisibles nuestras casas la versión corregida y supuestamente cerrada de “EL POETA EN LA CIUDAD DIGITAL” acompañado de un ciclo de 50 aleatorios (recortes, notas y desafueros).

A quienes sean habituales de estas Islas, la mayor parte de los textos les sonarán: su origen estuvo en este blog y ya fueron recogidos en una edición electrónica anterior. En esta segunda edición corregida, hemos tratado de comprobar que aquellas entradas de hace unos cuatro años, observando con cierto desparpajo ciertos fenómenos vinculados a las nuevas “obligaciones” del poeta en esta ya no tan nueva ciudad digital, a pela de aquel ensayo histórico de W.H. Auden, siguen vivas, con filo, y cierta dosis de sana mala leche. Me da la sensación de que tal vez ahora estén más vigentes que incluso en su primer momento de publicación, porque la ciudad digital no para de crecer y ya se mezcla en muchos rincones con la vieja urbe de ladrillo y asfalto.

Le acompaña una serie de 50 aleatorios (recortes, notas y desafueros) en su mayor parte demasiado largas para ser aforismos, y demasiado cortas para ser algo más que eso, notas y recortes. Muchos de ellos ya han caido por este blog, y la idea es que sigan creciendo aunque tal vez visitando otros barrios. Estos cincuenta giran en su mayor parte alrededor de la escritura y de la naturaleza de la poesia, desde mi muy periférico punto de vista.

Como siempre en Cartonera Island, el libro está accesible en pdf, en epub para sus modernos ebooks y tabletas, y dentro de poco en formato “Haga su propio libro cartonero”, asombrando a sus amistades. 😉

Y aquí les dejo el índice, para abrir boca.

EL poeta en la ciudad digital

– Intro.
– No se vende.
– La obsesión por la presencia.
– Canon contemporáneo: el juego de estrategia.
– Derivadas de un reportaje de moda.
– Poesía resiliente.
– Viviendo en la ciudad digital; a modo de conclusión.
– Notas.

50 ALEATORIOS: recortes, notas y desafueros (2011-2015)

Helder y Transtromer

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Hace un par de semanas desaparecieron casi a la vez, muertos de su edad que se decía antes, dos poetas cumbres del siglo XX, con una intensa proyección sobre la poesía con la que ha arrancado este: Tomas Tranströmer y Herberto Helder, sueco y portugués isleño. ¿Llegaron a coincidir alguna vez estos dos poetas de dos de los extremos de Europa, cantadores desde sus propios finisterres? No lo sé, la verdad.

A la desaparición de Tranströmer le ha dedicado la estupenda revista online Vallejo & Co, una entrada a modo de requiem que recoge una breve representación de sus poemas. Tranströmer salío a la luz de los grandes focos con la concesión del premio Nobel, Helder siguió siendo como el secreto mejor guardado de la poesía portuguesa de la segunda mitad del XX, al que pude descubrir gracias a una antología de poesia portuguesa que me regaló una amiga hace algún tiempo. A mí me impactó este breve poema, al que volví al escuchar la noticia de su desaparición:

NÂO TOQUES NOS OBJECTOS IMEDIATOS

Nâo toques nos objectos imediatos.
A harmonia queima.
Por mais leve que seja um bule ou uma chávena,
sâo loucos todos os objectos.
Uma jarra com um crisântemo transparente
tem um tremor oculto.
É terrivel no escuro.
Mesmo o seu nome, só o medo o podes dizer.
A boca fica en chaga.

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