“Segregacionistas”, el nuevo ensayo de David de Ugarte

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Un nuevo ensayo de David de Ugarte, acaba de engrosar la colección Biblioteca de Las Indias. Como buen texto de David, nos obliga a pensar más allá de los límites en los que nos solemos mover al hablar de sociedad, comunidad, democracia y solidaridad. La visión desde la periferia de David en”Segregacionistas“, recapitula y arranca desde aquel libro colectivo clave titulado “De las naciones a las redes” publicado en 2009. Ahora, desde 2014, tras cinco años en los que tantas cosas han cambiado, David empieza por decirnos que el segregacionismo, como movimiento capaz de romper status quo para generar realidades comunitarias no fagocitables por el degradado modelo del estado-nación se ha vuelto imposible, pero, precisamente por ello ” podemos ahora disfrutar de la grandeza de sus historias sin tener que insistir en las miserias de unos ni en los fracasos de otros. Si hoy tienen alguna operatividad estos relatos es como mitos, como referencias literarias. Y en cualquier caso, no está mal recordar a aquellos que en plena efervescencia del nacionalismo supieron poner por delante sus creencias, su gente y el deseo de construir por sí mismos un futuro, en vez de aceptar sin más la comunidad imaginada que se les imponía desde el estado”. En resumen: no se lo pierdan.

Y si le cogen el gustillo a esa mirada indiana, esa manera de darle la vuelta a las cosas cotidianas para encontrar una narración aportadora, no dejen de leer La invalorable gravedad del ser (Oda en prosa al “negro” literario), de María Rodríguez, que se detiene y le da la vuelta a esa figura tan menospreciada, al menos en la cultura española, no tanto en la anglosajona, como señala en su entrada María. Mi idea al respecto es que en sociedades seminalfabetas en las que ser capaz de escribir un libro de algún modo te eleva en la apreciación social, el que alguien haga “trampas” no se admite bien, y peor tratado que el “negro” lo acaba siendo quien echó mano de aquel de manera inconfesada, que se las ha tratado “de echar de culto o de escritor”. Esta misma sociedad acepta sin problemas, y con cierto guiño de complicidad, que una figura relevante confiese que copiaba en los exámenes o que plagió una tesis ajena – esas cosas por las que en otros países, al saberse, dimiten ministros-, porque parece entenderse que eso no es “cultura”, sino trabajo, y en el trabajo sí que vale ser “listo” y aprovecharse del esfuerzo de los demás. Lean, saquen sus propias conclusiones.

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Nunca humillar. No despreciar la energía que puede emanar del rencor. Si lo dudas, ve atentamente Thriller in Manila, sobre la legendaria última pelea entre Frazier y Alí, y sus secuelas.

Oh!

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Esto fue lo único que me salió cuando, en una red social, me encontré esta entrada de la gran Cecilia Domínguez Luis, dedicada a la desaparición de Arturo Maccanti. No pude evitar copiarla para pegarla aqui. Espero que no le moleste. La poesía, tan frágil y pequeñita tan ajena a las rentabilidades, nos deja a veces estas impagables cositas, no digo joyas, más bien piedritas pulidas por la marea y brillantes al sol. Les dejo con Cecilia, sin más, seguro de que al terminar entenderán ese “¡Oh!” que me salió de las tripas más profundas.

Hola, Amigos:
A finales de los años 90 y principios de los 2000, a Arturo Maccanti y a mí se nos ocurrió iniciar una correspondencia de décimas de carácter amoroso, en las que él firmaba como “El doncel de Guerea” y yo como “Cilce”, nombre que, por supuesto ideó Arturo.

Hoy, tratando de asimilar su muerte, quiero que sea Cilce la encargada de despedir al Doncel de Guerea.

DESPEDIDA AL DONCEL DE GUEREA

Las calles de Guerea sienten la ausencia de unos pasos y el balcón de un final de verano busca, inútilmente, el último insomnio del doncel.
La acacia de enfrente va dejando caer como lágrimas su amarillo torrente, sin que nadie, ni siquiera aquel que una vez se unió a su diluvio de pétalos, advierta su duelo.
Porque el Doncel de Guerea ha iniciado su viaje hacia la lejanía. Viajero insomne, su cantar en el ansia ha llenado de pronto su corazón de alondras y, sin mirar atrás, sus pasos se dirigen al hondísimo níhil, lejos, muy lejos de la ciudad condescendiente.
En vano Cilce lo busca en el aire de la ciudad dormida, en el tiempo que falta de aquí al día. Piensa que quizá haya vuelto a las calles de su infancia, pero “el mar quedó lejos y el corazón lo sabe”.
No podría decir cuántas campanadas dio el reloj de la torre antes de que el silencio dejara a la intemperie el tiempo de Guerea.
No escucha. Solo busca, negándose a caer en la desolación. Y cree descubrirlo entre la niebla, pero es solo el insólito vuelo de un pájaro marino, tierra adentro.
Entonces se acerca al mar, aunque sabe que el mar no le traerá certezas. Sin embargo hasta ella lega el eco de un eco de un eco del resplandor y siente, a pesar de la ausencia, que sus palabras vuelven como un deseo de lunas henchidas, y recuerda, y escucha:

Por si no te vuelvo a ver,
por si se acaba el camino
y nos separa el destino
piensa en mí al amanecer.
Quiero al alba renacer
Tras esta vida ilusoria
que sólo hallaré la gloria
si en el recuerdo constante
vivo, Cilce, ya habitante
del país de tu memoria.

Cilce deja ya de buscar. Sabe que el doncel ha cruzado el “largo mar, el solitario, el último”. Sin embargo ella desea escribirle esta última décima pendiente y lo hace.

Por todo lo que te ha herido
tendrás de mí la memoria
y no habrá para tu historia
ni para tu voz olvido.
Y a pesar de que te has ido,
sin avisar, de Guerea,
tu recuerdo hará que sea
más cercana tu sonrisa
si con mi brisa tu brisa,
como este mar, me rodea.

Y Cilce se aleja sonriendo, con la certeza de que su doncel de Guerea habita ahora un bosque sin dolor.

(NOTA: La 1ª décima es de Arturo)

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Tratando de encontrar y apalabrar lo real trascendente, como el o la analista trata de detectar el dato valioso y sus entramados en el océano de información banal y ruido interesado.

Muerte y continuidad de la vida

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Me entero ayer por la noche del fallecimiento de Arturo Maccanti.  Maccanti es uno de esos poetas que van quedándose en los márgenes del canon oficial de la poesía en español a pesar de que la calidad de su escritura les debería reivindicar un lugar en el centro de la mejor tradición, de la continuidad de la poesía.

Leer los obituarios babosos que me he encontrado esta mañana en varios medios digitales (hasta hablando de algo llamado “el cielo de los poetas”, madre qué miedo), en boca de personas que sé que no se acercarían nunca a más de dos metros de un libro de poemas, me ha producido una mezcla de risa y rabia. Maccanti, a partir de un determinado momento, dedicó muchos esfuerzos a reivindicarse y a conseguir el reconocimiento público que sin duda merecía. Visto el resultado, casi que es mejor ahorrarse semejantes trabajos. La verdad. A las finales es mejor que se acuerden de ti aun ratito la buena gente que esta noche se reunirá para hablar de libros, poesía, microcuentos etc. en actos como este.

En sos 80 años, algunas cosas aprendió Maccanti; aquí las tienen:

ESTO SÉ

Que dividimos el mar, pero el mar siempre es uno.

Que islas y continentes forman la sola tierra iluminada

Que todos los seres juntos forman un solo ser

Que es único el amor aunque finja otras luces.

Y hoy también es el cumpleaños de mi hijo mayor, veinte años ya. Nació un doce de septiembre, día que podríamos constituir como el de la continuidad de la vida por encima de los hervores patrióticos, la locura homicida de los fanáticos y el fascismo que han dejado marcado en rojo en el calendario el día anterior. Hace ya muchos años, cuando Jorge era un pibito, al verlo jugar, escribí este poemita que se ha recogido recientemente en Tecno Pop.

Star wars

La espada de luz
con que mi hijo mayor enfrenta las tinieblas
va a pilas

Que duren.

Buen fin de semana.

Cartonera Island presenta: Breve historia de un cuento que quería ser un título

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de la autora palmera Belén Lorenzo, cuya obra viene a engrosar el catálogo de Cartonera island que, al golpito, se está volviendo sustencioso.

Breve historia de un cuento que soñaba con ser un título, libro de micro-relatos de Belén Lorenzo es el sexto título del proyecto editorial cartonero y educativo Cartonera Island.

Belén Lorenzo (Isla de La Palma, 1980) es narradora. Ha desarrollado su trabajo creativo en la red. En la actualidad publica sus cuentos en su blog: todas las palabras cuentan

Relatos suyos han aparecido en publicaciones digitales como La esfera cultural, En sentido figurado y Revista Periplo. La revista literaria virtualVakxikon ha publicado varios de sus textos traducidos al griego, gracias a la iniciativa de la traductora y poeta Ati Solerti. Breve historia de un cuento que soñaba con ser un título es su primer libro publicado.

Aquí dejo un par de botones de muestra de la obra de Belén:

LECTORES

Se leyeron en la piel lo que no conseguían articular con
palabras.

—.—
CREACIÓN

Al séptimo día, comprobó con espanto que le habían sobrado
piezas.

—.—

VEGETARIANISMO

Hábilmente, su madre rectificó: «… y fueron felices y comieron
seitán».

—.—

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Publicar un poema en una red social suele generar el aplauso instantáneo de los afines. Como el caldo instantáneo, estos aplausos consuelan y calientan el vacío un tiempito, pero no alimentan, ni, en su mayor parte, significan.

El quark y el jaguar

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Bueno, me toca ir cerrando esa fase anual de dos, tres semanas de “cero (o casi) informático”, en la que trato de alejarme en lo posible de cualquier cosa con teclas, bien consciente de que, en cuanto acaba, mi conectividad se vuelve casi permanente y a veces más presionante de lo que me gusta. En estas semanas he empezado a sumergirme en “El quark y el jaguar. Aventuras en lo simple y lo complejo”, el libro de Murray Gell-Mann – premio Nobel de Física en 1969 por entre otras cosas, predecir, en el marco de su trabajo sobre la teoría de las partículas elementales, la existencia de los quarks – sobre los sistemas complejos adaptativos y su relación con la física cuántica. No se confundan, a nivel científico soy un lego curioso que devora libros de divulgación pero que frente a una mínimamente compleja fórmula sufre mareos. Ya he hablado en otras ocasiones de esa curiosidad y de las conexiones de la ciencia con la poesía, y una de las cosas que me acercó a este libro fue su tan poético y sugerente título: “El quark y el jaguar”, y fue una sorpresa a medias descubrir que proviene, de hecho, de un poema de un un poeta norteamericano, Arthur Sze (que en sí mismo es un estupendo descubrimiento) del que Gell-Mann nos cuenta en el prólogo de su obra:

La imagen de Arthur del quark y el jaguar transmite perfectamente mi idea de lo simple y lo complejo: de un lado, las leyes físicas subyacentes de la materia y el universo, y del otro, el rico entramado del mundo que percibimos directamente y del que formamos parte. Así como el quark es un símbolo de las leyes físicas que, una vez descubiertas, aparecen diáfanas ante el ojo analítico de la mente, el jaguar es, al menos para mí, una metáfora de los esquivos sistemas complejos adaptativos que continúan eludiendo una visión analítica clara, aunque su olor acre puede sentirse en la espesura.

Y aquí está el poema de Arthur Sze que inspiró el título, y de algún modo impulsó la escritura del físico Gell-Mann acercándonos sus aventuras en los mundos de lo simple y lo complejo. La versión al castellano es de cosecha propia. Arrancamos así el nuevo curso de estas islas en la red, celebrando la complejidad, antídoto contra los simplistas, los simplificadores y los uniformadores.

Una tortuga de las Galápagos no tiene nada que ver
con el mundo de los neutrinos.
La ecología de las Islas Galápagos
nada que ver con un par de tijeras.
El cactus en el alfeizar nada tiene que ver
con la invención de la rueda.
La invención del telescopio
nada con un jaguar rojo.
No. la invención de las tijeras
tiene todo que ver con la del telescopio.
Un mapamundi tiene todo que ver
con el cactus junto a la ventana.
El mundo del quark todo que ver
con un jaguar merodeando en la noche.
El hombre que se autoimmola y arroja
un cóctel molotov a un tanque tiene todo
que ver con un girasol inclinándose hacia la luz.

Tecno Pop subido.

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Como corresponde y es costumbre en las ediciones de Cartonera island, en sus tres versiones:

Tecno Pop en pdf.
Tecno Pop en epub.
Tecno Pop en pdf para que hagas tu propio libro cartonero

Tecno Pop recoge veinte ( y un) poemas de amor o celebración a la ciencia y a la tecnología, que en algunos casos corresponden a obras ya publicadas y en otros es material inédito. Es una a modo de mininantología temática, o algo así…

Y aquí lo/s tiene/n.

… porque a fin de cuentas se trata de esto

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(siguiendo con lo comentado en la entrada anterior) que dejó dicho hace ya un tiempo el imprescindible Jorge Rodríguez Padrón, y que nos recuerda el amigo Antonio Arroyo Silva:

“Muchas veces me ha sucedido, como crítico en ejercicio, que escritores disconformes con lo que he dicho (o escrito) acerca de su obra me lo hagan saber con cierto disgusto. Pero, en la mayoría de los casos, lo que sucede es que ellos consideran que la literatura -la poesía, casi siempre- es una forma de expresión utilitaria, funcional, como cualquier otra. No parecen (o no quieren) entender que el quid de la cuestión reside en que la escritura poética -para serlo- ha de movernos a mover la realidad con una dimensión siempre mayor, que no basta con comunicar algo inmediatamente identificable, o que se pueda explicar de una vez, y ya…Es el gran error de nuestro tiempo dejar que la obra literaria se limite a decir lo que dice, y del modo más convencional posible, creyendo que este oficio de la palabra debe ceder también a ese concepto equivocadamente democrático de la trivialización del pensamiento y de la propia creación literaria. No es comunicación lo que habremos de pedirle, sino que se establezca como un espacio de comunión que, como sabemos, quiere identificación colectiva en lo mismo, unión en una experiencia común de existencia, donde ni lugar ni tiempo históricos -por ser transitorios- signifiquen nada: se trata de una convocación del espíritu -aliento, respiración- en el cual, como seres humanos, nos reconocemos”.

Jorge Rodríguez Padrón.
“Palabras, palabras, ¿solo palabras?”
En “La palabra y la música” AAVV. Ediciones Clásicas. Mapfre- Exmo. Ayuntamiento de Arucas.

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