Aleatorios 26

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Ya sabemos con Ferlinguetti que los surferos también son poetas, quedaría saber si los poetas son, también, surferos. Si disfrutan dejándose envolver por la ola revuelta del lenguaje y el amor al riesgo, o si prefieren la orilla, los pies fresquitos, todo bien clarito, el agua a la altura del tobillo.

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De niños salvajes

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Yotty, el alma y el cuerpo del dinámico sello “Los 80 pasan factura“, y de la asociación cultural del disco canario, es de esas personas cuya generosidad te deja perplejo; Abro el buzón y me encuentro con FACIES A un niño salvaje no le duele la sien. Crónica de un incendio en la isla de La Palma.Ruido y poemas en al década de los 80, escrito por Carlos Catana, poeta, músico y agitador del légamo.

Ya he dado en otra ocasión mi opinión sobre cierta memoria de los años 80, que se describen a veces como una especie de fantamundo lleno de jóvenes creativos, brillantes y modelnos. Resulta que yo estaba allí, y con la edad adecuada, y adelantando que en los 80 (que se inauguraron teniendo yo 17 años, imagínense) me lo pasé de muerte, recuerdo perfectamente cual era el entorno social, tan bien descrito por Zurda en Islas Canallas: tiempos de aparente ruptura creativa sí, y de violencia y desencanto político y de desesperación social (años de reconversión industrial, de terrorismo cotidiano, de desempleo masivo, de la heroína avencidada en cualquier ciudad media española). Aún así, ay, los años en que pasé de pibe a hombre y en los que alguna vez me crucé con Carlos Catana, en los círculos que orbitaban en aquellos entonces alrededor de los hermanos Croissier y/o de Domi Delgado, cuando la reivindicación de la africanidad isleña compartía calle con la visión de Santa Cruz de Tenerife como un pequeño Berlín. Chácaras, punk, ruido, poesía.

En Facies, Carlos Catana nos ofrece unas breves estampas de aquellos años en la isla de la Palma y, por extensión, en el resto de las islas, vistos por un joven que, desde una “isla menor” trata de construir su propia figura con Baudelaire, Rimbaud y Jim Mórrison en las pupilas, pero bien sabedor de donde se encuentra:

No olvido que mi pueblo de Tazacorte fue hace siglos hacienda de esclavos negros africanos, donde se practicó el derecho de pernada hasta mediados del siglo XX. Si como bagañete me pongo un sombrero de cachorro canario, sería más honesto para mi alma cantarme un blues que una importada polka.

Yo me acuerdo del impacto que causó en el ambiente en Santa Cruz la aparición de un grupo palmero (como quien dijera, de la profundidad de la selva) con aquel sonido y aquella actitud. Como cuenta Catana en su libro, La Palma de los años 80 era, seguramente sigue siendo, una isla ensimismada, pero a la que arribaban gentes peculiares, como los dos veteranos músicos holandeses a los que Carlos envuelve en un proyecto imposible de partida y condenado al agotamiento por falta de aire.

A por ese aire, como otros músicos canarios, se fue Carlos a Madrid a darse de frente conque la fantasía, la imagen de “la capital de la movida” tenia poco que ver con la realidad. Viaja, trabaja, escribe, resiste, vuelve.

Hay un fragmento de Facies que me gustaría reproducir aquí y dedicárselo a un amigo entrañable, Rafa Chail, otro valiente de aquellos tiempos que se ha negado a rendirse y aún batalla, allá que va:

El rock and roll es una actitud y esa forma de vida no se compra, se es lo que se da, a veces entregamos hasta el mismísimo alma, pero un hombre honesto, un verdadero rockero, no le vende nunca el alma al diablo, solo es una puta leyenda, el verdadero bluesman encuentra en su forma de vida el arte del blues y siempre es creíble su actuación. Crecimos con el viejo blues y nos dimos cuenta de que son más transparentes unos ojos detrás de unas gafas negras, que los ojos recién lavados con manzanilla de un banquero o un político, y que es más fiable el corazón envuelto en cuero negro, que un corazón que tiene por péndulo una corbata.

Amén

Felix Grande: memoria de la poesía

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LLevo varias semanas prácticamente sumergido en la lectura de la enorme obra de Félix GrandeMemoria del flamenco“. Es muchas cosas este libro: es una historia, claro, del flamenco; y también una historia de España (qué historia terrible la de España por cierto. Tremenda, cruzada por el hambre y la persecución incluso en sus momentos más aparentemente gloriosos. Da por pensar que con todo lo que queramos debatir, los últimos 30 años han sido los mejores de la historia de este apaleado país; no hacía falta mucho, la verdad. Tal vez, por otra parte, así sea la historia de la mayor parte de las naciones, que se han construido siempre contra algún enemigo exterior aportado por la geografía, y el enemigo interior, el que no encaja en el “ideal nacional” pretendido) y también todo el libro es una poética. Traigo aquí este fragmento concreto en el que habla de algo que nunca debemos olvidar:

Tengo la sensación. al anotar estas perogrulladas, de que pueden abundar quienes me acusen de creer que escribo para lectores párvulos. No es así, desde luego, pero no hay que ignorar tampoco que el desenfreno sociologista (algo a lo que, a menudo, podríamos llamar la buena conciencia de la mala conciencia) llega a veces a tales ínfulas, a tal estado de agresividad, que nos obliga a recordar, una vez más, que la obra de arte, así como no se alcanza con simples trivialidades pseudolíricas, tampoco se consigue con pseudorcportajes políticos. En una obra de arte, incluso y quizá sobre todo en una obra de arte de talante social, la intimidad es tan imprescindible como el testimonio. Diría mas: sin intimidad no hay fuerza comunicativa en ningún testimonio. Sabemos cuánto desgarramiento histórico se puede conteneren una siguiriya que habla de una viejita enferma, una puerta de un calabozo, una cama de un hospital. No ignoramos cómo algunas palabras insertas de modo natural en el contexto de una copla (caena, sangre, calaboso … ) conllevan un sobresalto social, a condición de que esas palabras clave no se nos sirvan masticadas. Al fin y al cabo, el poema se completa en la inteligencia del lector. Cuando unmal aprendiz de poeta supone, consciente o inconscientemente, que la inteligencia del lector no colabora en el poema , pue den aparecer productos definitivamente desdichados, casi difamatorios, con respecto a la cuota de fraternidad que demuestra todo lector por el simple hecho de tomar un libro en sus manos. (…) Entendámonos: no estoy negando el derecho de la rebelión a expresarse en forma de canto: reivindico el derecho de la hondura y de la intimidad a ser interpretados con amplitud y con inteligencia.

Este fin de semana se celebra el IV Festival de las Letras de La Puebla de Cazalla, que se dedica, precisamente, a la figura de Félix Grande. Muchos amigos andarán por allí este fin de semana. Va un abrazo.

Ya en las calles virtuales “El poeta en la ciudad digital + 50 aleatorios”

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Desde el sello Cartonera island acabamos de poner en las calles electrónicas que atraviesan invisibles nuestras casas la versión corregida y supuestamente cerrada de “EL POETA EN LA CIUDAD DIGITAL” acompañado de un ciclo de 50 aleatorios (recortes, notas y desafueros).

A quienes sean habituales de estas Islas, la mayor parte de los textos les sonarán: su origen estuvo en este blog y ya fueron recogidos en una edición electrónica anterior. En esta segunda edición corregida, hemos tratado de comprobar que aquellas entradas de hace unos cuatro años, observando con cierto desparpajo ciertos fenómenos vinculados a las nuevas “obligaciones” del poeta en esta ya no tan nueva ciudad digital, a pela de aquel ensayo histórico de W.H. Auden, siguen vivas, con filo, y cierta dosis de sana mala leche. Me da la sensación de que tal vez ahora estén más vigentes que incluso en su primer momento de publicación, porque la ciudad digital no para de crecer y ya se mezcla en muchos rincones con la vieja urbe de ladrillo y asfalto.

Le acompaña una serie de 50 aleatorios (recortes, notas y desafueros) en su mayor parte demasiado largas para ser aforismos, y demasiado cortas para ser algo más que eso, notas y recortes. Muchos de ellos ya han caido por este blog, y la idea es que sigan creciendo aunque tal vez visitando otros barrios. Estos cincuenta giran en su mayor parte alrededor de la escritura y de la naturaleza de la poesia, desde mi muy periférico punto de vista.

Como siempre en Cartonera Island, el libro está accesible en pdf, en epub para sus modernos ebooks y tabletas, y dentro de poco en formato “Haga su propio libro cartonero”, asombrando a sus amistades. ;-)

Y aquí les dejo el índice, para abrir boca.

EL poeta en la ciudad digital

– Intro.
– No se vende.
– La obsesión por la presencia.
– Canon contemporáneo: el juego de estrategia.
– Derivadas de un reportaje de moda.
– Poesía resiliente.
– Viviendo en la ciudad digital; a modo de conclusión.
– Notas.

50 ALEATORIOS: recortes, notas y desafueros (2011-2015)

Helder y Transtromer

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Hace un par de semanas desaparecieron casi a la vez, muertos de su edad que se decía antes, dos poetas cumbres del siglo XX, con una intensa proyección sobre la poesía con la que ha arrancado este: Tomas Tranströmer y Herberto Helder, sueco y portugués isleño. ¿Llegaron a coincidir alguna vez estos dos poetas de dos de los extremos de Europa, cantadores desde sus propios finisterres? No lo sé, la verdad.

A la desaparición de Tranströmer le ha dedicado la estupenda revista online Vallejo & Co, una entrada a modo de requiem que recoge una breve representación de sus poemas. Tranströmer salío a la luz de los grandes focos con la concesión del premio Nobel, Helder siguió siendo como el secreto mejor guardado de la poesía portuguesa de la segunda mitad del XX, al que pude descubrir gracias a una antología de poesia portuguesa que me regaló una amiga hace algún tiempo. A mí me impactó este breve poema, al que volví al escuchar la noticia de su desaparición:

NÂO TOQUES NOS OBJECTOS IMEDIATOS

Nâo toques nos objectos imediatos.
A harmonia queima.
Por mais leve que seja um bule ou uma chávena,
sâo loucos todos os objectos.
Uma jarra com um crisântemo transparente
tem um tremor oculto.
É terrivel no escuro.
Mesmo o seu nome, só o medo o podes dizer.
A boca fica en chaga.

Aleatorios 25: el universo elegante

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A donde voy yo con mis pobres metáforas, cuando un físico es capaz de imaginar el universo como un arpa de cuerdas infinitas.

David Eloy Rodríguez desordena y dice

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Hemos tenido la suerte de tener de gira por las islas a David Eloy Rodríguez, gran poeta, hombre de escenario y editor, y presencia habitual en este blog. Ayer pude pasar una estupenda tarde con él y con mis cuates Ernesto Suárez y Carlos Bruno, compinches de aventuras.

David Eloy me dejó su reciente DESÓRDENES, sobre el que prometo volver y hablar con toda calma aquí. Ahora sólo quería quitarme la ansiedad por compartir este poema que aquí dejo. Es sabido que la poesía vista desde el espacio se ve chiquitita, pero David Eloy Rodríguez es muy grande.

AL TALISMAN NO LE IMPORTAN LAS SOMBRAS

Todo va a desaparecer,
¡pero ahora está tan vivo!

Usar el miedo a morir para amar.
Usar el miedo a morir para saber olvidar la muerte.

Llevemos el aqui al buen aquí, al más aquí,
al mejor aquí.

Porque la muerte acecha,
la vida se llena de sentido.

Esta tarde, a las 20.00 lo tienen en el Atelier des Fous, en La Laguna.

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Antes de “El ministerio del tiempo”

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Me alegro mucho del éxito que está teniendo la estupenda serie española “El Ministerio del Tiempo“, que se emite en la 1. Me parece un producto digno, con guiones y producción que poco tienen que envidiar a series similares de una cadena de gran tradición en el campo de la ciencia ficción, la fantasía y las ucronías como es la BBC. Aunque no puedo evitar pensar que no me importaría de verdad que se pudieran cambiar algunos detalles de nuestra “historia nacional”, que, en general no es para sentirnos muy orgullosos (lo que es extensible a la de la muy inmensa mayoría de las llamadas naciones de la Tierra en cuanto rascas un poquito, por cierto).

Pero hoy se me ha venido a la cabeza que ya hubo algún poeta trasteando con “Las puertas del tiempo”, bastante antes de que se concibiera esta serie, por ejemplo, don Fernando Quiñones, con su ciclo de Crónicas y, en concreto, con este poema, que en apenas un puñado de versos (tremenda máquina del tiempo) recoge dos tradiciones que atraviesan transversalmente nuestra historia: la delación y la matanza:

36 aC-1936: LAS DELACIONES

EN la taberna y ante un vaso
de vino blanco toca el delator
su ganancia, se dice ‘fue más fácil
de cuanto lo pensé’, ve distraido
dos trirremes la larga chimenea de un mercante

“…DE TRAICIÓN Y CONJURA CONTRA
FLAVIO PERPENNA LUCIO LOPEZ
EN EL CUERPO DE GUARDIA DE EXTRAMUROS”

Desde las Puertas playa arriba sale
el viejo Austin el tordillo
con
la acusación y la sentencia

“Y QUE AL RECIBIR ESTA EL JEFE
DEL PUESTO CUMPLA EJECUCIÓN…

En declive ya el sol
el Levante enarena los flancos del caballo
y las sandalias del jinete el negro
capot las arañadas portezuelas

… INMEDIATA”

La cruz de Flavio es erigida
por el piquete de fusilamiento
junto al tapial
Lucio escucha al morir
la voz de ¡fuego! en una lengua extraña.

Aleatorios 24

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El aprendizaje de un idioma es un estupendo tratamiento de rejuvenecimiento para cualquiera. Para un o una poeta, además es una cura de humildad. Enfrentarse a la lengua como algo por adquirir, con su entramado y sus artificios, lejos de la naturalidad con la que respiramos la lengua materna, nos enseña a ver la lengua propia con ojos nuevos. Y ojos nuevos es lo que se requiere siempre para encontrar el poema.

Disidentes

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Disidentes. Antología de poetas críticos españoles 1990-2014, es una nueva antología de poesía española de las últimas décadas en la que tengo el honor de que se hayan visto recogidos unos cuantos poemas escritos por mí. Se trata de un verdadero libro omnibus, de casi 500 páginas, que recoge material de, desde venerables poetas como Jesús Lizano, a autores de la nueva hornada, organizado por Alberto García Teresa, investigador, activista y escritor él mismo. La selección gira sobre el eje, tan complicado, de lo que en la presentación de la obra se denomina “de todas aquellas voces que han hecho del verso una expresión de disidencia y antagonismo de una forma constante o en amplios tramos de su trayectoria”. No sé, la escritura poética en estos tiempos es una disidencia en sí misma, como actividad ajena o marginal de lo que llamaríamos “el mercado” y no sé si esa condición de habitar los márgenes nos resulta grata o una desgracia (Hace poco en una red social escuché/lei a un poeta de marcado activismo político envidiar el tupido tejido de becas y ayudas existentes para los poetas en… los Estados Unidos de América, habitualmente financiadas por potentes empresas privadas). Desde esa ubicación en los márgenes, el mero hecho de escribir poesía supone un acto de resistencia o disidencia frente al modo de vida capitalista en el que vivimos,en el que todo lo que hacemos es o puede ser objeto de compraventa (incluido lo que “somos”, o qué otra cosa es el tráfico de datos personales y de la trazabilidad de nuestra navegación por internet) y, por tanto, una crítica al mismo. Entiendo que la etiqueta “crítico”, por la que en una ocasión, a cuenta de la publicación de “Once poetas críticos en la poesía española recienteme preguntó el poeta Antonio Jiménez Paz, tiene que ver con la opción del o la poeta de que el /los conflictos que social (y, por tanto, personalmente) nos desgarran, aparezcan apalabrados y en condición protagonista, de una manera u otra en los poemas, y lo de “de una manera u otra” no es retórica, porque en la propia presentación se enumera la enorme variedad de técnicas, perspectivas y aproximaciones a la escritura del poema, pueden encontrarse en esta “área crítica” que atiende la antología. Lo que, claro está, dificulta una definición no tautológica.

Personalmente, en lo que a la poesía se refiere, siempre he mantenido que ésta es capaz de cantarlo todo, incluido el conflicto social y económico, y que cada cual sabe qué y a quien canta; cada cual escoge sus temas y tengo entre mis más cercanos amigos a poetas con una larga tradición activista que no aparece, al menos a simple vista, reflejada en sus poemas. Puede decírseme que esas elecciones o esos silencios no son inocentes, y no digo yo que pudieran no serlo, pero a las finales estamos hablando de poesía que como vía de ascenso o medro social, qué quieren que les diga… y sí trato de ser expresamente disidente en la medida de los posible de cánones, contracánones y consensos que deriven en lo que en El poeta en la ciudad digital (cuya segunda edición digital corregida está a puntito de salir en Cartonera Island, ya les contaré) llamé la “escritura formularia”. La escritura formularia, en nombre de lo que sea, puede producir poemas… pero no esa partícula tan escasa y traicionera que llamamos poesía.

Y, por lo demás, un verdadero honor compartir páginas con poetas a los que admiro y sigo desde hace mucho tiempo, algunos de los cuales incluso puedo considerar mis amigos y amigas. Sus poemas son razón más que sobrada para que adquieran el libro ya, del verbo ya, como suele decir mi amiga Eva.

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