Lo que el amor les hace a los poetas

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Pedazo de poema de Ezequiel Zaidenwerg, gentileza de Antonio Jiménez Paz

LO QUE EL AMOR LES HACE A LOS POETAS

No es trágico: es atroz. Les sobreviene
una luctuosa ruina a los poetas que el amor captura,
sin importar su orientación o identidad
poética. El amor lleva al total desastre
de la uniformidad a los poetas gay,
a los poetas pansexuales y bisiestos,
y a las poetas y poetrices feministas, fementidas o veraces;
a los obsesionados con el género
y a los degenerados por igual, y a los perversos polimorfos:
y hasta los fetichistas de los pies
del verso capitulan a las plantas del amor,
que no distingue ideología,
programa ni poética. A los vates de la torre de marfil
los precipita del penthouse ebúrneo
directo a planta baja. A los apóstoles del Zeitgeist, que proclaman sin empacho que la lírica está muerta,
les permite insistir en el error y en sus prolijas parrafadas. Les produce una hemorragia palatal
a los que comban parcos aforismos diagonales,
a los herméticos de lata, a los que envasan
sus versos al vacío, a los falsarios del silencio,
y a los que fraguan haikus castellanos
al itálico modo. A los puristas de la voz les corta en seco
su dulce lamentar, y a los maniáticos del ritmo
les quiebra las falanges, y estropea
el íntimo metrónomo que llevan junto al corazón
para marcar el paso de sus versos. Les compone el sensorio
a los videntes y malditos y demás
rebeldes e insurrectos sin razón ni causa
poética, y les cura el desarreglo razonado
de todos los sentidos. Desaloja de su noche oscura
a los que piden luz para el poema
en las cavernas del sentido, y los devuelve sin escalas
a la trasnoche de la carne literal. Lo que el amor
les hace a los poetas, con paciencia y mansedumbre,
mientras las mariposas lentamente les ulceran el estómago
y el páncreas poco a poco deja de funcionar,
es harto inconveniente. A los que buscan con ahínco
y precisión de cirujano la palabra justa les arruina
el pulso, y en lugar de dar la vida, la aniquilan en su afán.
Y a los que con ardor y devoción persiguen
un absoluto en el poema, como un grial
todo de luz, tirante, diáfana y febril,
les nubla las certezas, y el deseo mismo
de saciar su ansiedad. Lo que el amor
les hace a los poetas, inadvertidamente,
mientras cosen y cantan y se atoran de perdices, es agudo, terminal
y fulminante. Es un torrente arrollador
de prosa, que espolea y multiplica, en progresión exponencial,
a los zopencos y palurdos de la poesía:
a los que cortan sin razón sus versos diminutos;
a los jinetes compulsivos;
a los diseñadores tipográficos del verso;
a los que quiebran la sintaxis sin saber
torcerla; a los que escarban en el éter a la busca de inauditos neologismos inaudibles;
a los modernos sin pretexto; a los que creen descubrir
la pólvora en sus versos balbucientes;
a los contestatarios automáticos y a los porno-poetas;
a los que sueltan grandes nombres por la densa
fronda de sus poemas, como Hansel y Gretel arrojaban
migas; a los que impostan en su voz
vacante los mohines de una infancia lobotomizada;
a los poetas bellos y felices, caprichosos;
a las tribus urbanas y los groupies de la poesía pubescente;
a los poetas pop y los rockstars del verso; a los videopoetas y performers;
a los ovni-poetas, voladores o rastreros, identificados;
a los objetivistas sin objeto
ni vista; a los que exigen que el poema
se vista de mendigo; a los filósofos poetas;
y a los cultores convencidos
de la “prosa poética”. El amor,
que mueve el sol y a los demás poetas,
los lleva hasta el postrero paroxismo: los convierte
en tierra, en humo, en sombra, en polvo, etcétera:
en polvo enamorado.
Y si resulta todavía que entre ellos
se aman amorosos los poetas pares,
felices en su amor solar sin escansión,
como si fueran en verdad el uno para el otro
un agujero negro de opiniones nebulosas,
tácitas palmaditas en la espalda y comentarios al pasar,
enanos, enfriándose, se absorben entre sí

y desaparecen.

(Ezequiel Zaidenwerg / Argentina, 1981)

Nadar

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Un poema de Adam Zagajewski, del que pueden leer una interesante entrevista aquí.

NADAR.
.
Los ríos de este país son dulces
como una canción trovadoresca,
el pesado sol se dirige hacia occidente
en amarillas carretas circenses.
En las pequeñas iglesias rurales
aparece el tejido del silencio, tan fino
y antiguo que una sola respiración
podría romperlo.
Me gusta nadar en el mar que siempre
está hablando solo
con la voz monótona de un viajero
que ya ni siquiera recuerda
cuánto tiempo lleva de viaje.
Nadar es como una oración:
las manos se unen y se separan,
se unen y se separan,
casi sin fin.

De bits a bricks…

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o a las muy materiales celulosas que componen el papel y los cartones con los que trabajan los talleres de Cartonera Island, volviendo El poeta en la ciudad digital y sus 50 Aleatorios en físicos libros cartoneros, lo que tiene su aquel porque es mas grueso de lo habitual, pero eso, jugar con los límites, también forma parte de la gracia.

Aquí tienen a Carlos, nuestro principal maestro cartonero en plena tarea, y a un ejemplar. Como saben, los libros de Cartonera Island los pueden descargar en formato pdf, epub, y preparado para que se hagan su propio e inimitable libro cartonero.

El libro de la comunidad

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se presentó ayer domingo cerrando la Semana Negra de Gijón. Finalmente no me fue posible acudir, pero me quedo con el regalo ( y el no tan íntimo orgullo)  de que el texto que preparé para la presentación, se ha convertido en el prólogo del libro.  A su descarga y lectura los remito, animándoles a que no se la pierdan, incluso haciendo eso tan clásico de saltarse el prólogo. De verdad que se trata de un libro mucho más interesante que cualquier cosa que yo pudiera decir de él.

Escribiendo el prólogo, de manera inevitable, se me vino a la cabeza este gran poema del poeta peruano Antonio Cisneros. Con él lo cerré y con él les dejo. Apenas seis versos para decir tanto:

En la casa de los comunes se gobiernan los destinos del agua y de todas las almas de este mundo.
Alta como dos cristianos y más grande que tres ballenas muertas y estiradas.
Aquí hablan por su boca los hombres y mujeres del valle y de la playa.
Y todos tienen nombre.
En la casa de los comunes cada asamblea es como una palmera.
Todas la pueden ver.

Aleatorios 29: eso tan claro que se nos olvida con tanta frecuencia

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“En la vida, más libertad significa siempre más responsabilidad… a no ser que confundamos al hombre libre con el tirano, aquel que hace lo que desea sin tener el cuenta los costes de hacerlo para si y para los demás.”

de El libro de la Comunidad, de la soc. coop. Las Indias.

Dos poemas de Laura Casielles

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y aquí más.

LENTAS RUPTURAS

Como la erosión en el cuello de un reloj de arena
que una mano mítica llevara siglos girando sin error ni descanso,

todo ritmo implacable
contiene sin quererlo su vejez:

crisálida de agua
que lleva dentro espuma,

la pauta también abre sendas
para el desgarro.

EL DESCANSO DEL HÉROE

Lo que más molestaba
a Teseo
-motivo suficiente incluso para un abandono
sin excesos sutiles-
era saber que, sin ella,
nunca hubiera desatado el laberinto,
nunca sido héroe,
nunca vencido fieras ni fantasmas.

Muchacho,
dijo el minotauro atravesado,
eres el más grande de los héroes,
tremendo truco el hilo.

Y mientras el monstruo se desangraba,
afligido por la duda de su mérito Teseo
comprendió
que ya
no iba
a amar a Ariadna.

Aleatorios 28

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Una tarea más para la poesía, con la poeta brasileña Cecilia Meireles: Dizer com claridade o que existe em segredo.

Nota al margen: tras la cierta reconstrucción que tuvimos que afrontar del blog, cuyo peso recayó fundamentalmente en nuestros afitriones de enkidu, quedan más a la vista algunos de los mateariales que hemos ido publicando en los últimos tiempos. Echen un ojo a las columnas de la derecha, donde encontrarán acceso a “Islas en la red, anotaciones sobre poesía en el mundo digital“, “Coltán“, “El poeta en la ciudad digital + 50 aleatorios” y “Tecno pop“, además de las entradas dedicadas al proyecto colectivo “Ruido o luz“. Curioseen a gusto.

Estamos

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Durante este fin de semana este blog y otros del servidor que nos aloja ha sufrido algunos problemas que no han ido a más gracias al esfuerzo e inteligencia del equipo que desde hace tiempo nos acoge. Hay rasguños que iremos poco a poco restañando, pero estamos. De eso se trata.

Una antología personal para un aniversario que no es

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Un aniversario que fue, eso sí, pero por el que pasamos apenas sin detenernos porque la vida a veces es así y empuja. Hoy queremos compartir con toda la Red, esta muy personal antología, que no es otra cosa que el producto de ordenar los poemas que han ido habitando estas Islas en la Red, desde su inicio allá por julio de 2013 hasta el mes de diciembre de 2014, 10 años y pico. Para no repetirme, aquí les va la presentación:
En julio de 2013, Islas en la red, el blog alrededor de la poesía que puse en marcha en allá en 2003 cumplía, efectivamente, diez años. Islas en la Red, por edad y actitud es lo que podríamos llamar un blog “old school”, de los de primera hora de aquella oleada maravillosa que devolvió internet a las personas, tras la tontería masiva que reventó con la burbuja puntocom alrededor de comienzos de siglo; un blog temático pero pegado a la vida de su autor, como tantos de aquel entonces. Nunca ha sido Islas en la Red el blog corporativo de una “marca personal”, sino un espacio que crece y evoluciona como el resto de las cosas de la vida.

Bueno, nos habíamos quedado en que en julio de 2013 habíamos llegado a la fecha redonda. Un buen motivo para celebrar, pero coincidió con una frenética actividad profesional y, aunque alguna idea se me ocurrió, por ahí quedó… Y tal vez para bien. Sin embargo, aun tarde, los aniversarios están para celebrarlos.

Este libro digital que tienes en tu regazo, o en tus manos o en la punta de tus dedos o en un archivo en tu móvil, recoge los poemas que se han ido publicando en Islas en la Red en un ciclo de casi diez años: de julio de 2003 a diciembre de 2014, y ya sé que no te salen las cuentas. La cuestión fue que en enero de 2009 se produjo el único ciberdesastre que este blog ha sufrido, pero fue uno bien gordo, que me hizo perder todos las entradas de marzo de 2006 a diciembre de 2008, aún me duele acordarme del lío y la sensación de pérdida; así que, en resumen, que casi diez años de poemas, de los que he eliminado los escritos por mí, que no venían a este caso.

Los poemas aparecen en el orden en el que fueron publicados en el blog, encontrarás le fecha concreta junto al nombre del autor o autora. Y verás también que hay nombres que se repiten, que entran y salen como si de su casa se tratara (como así es, de hecho) , algunos porque son presencias tutelares (García Cabrera, Quiñones, Ory, Tonino Guerra, Gelman, Juan rRamón…) y otros porque son poetas y amigos, algunos de los cuales encontrados en estos rincones digitales para volverse más tarde bien materiales, y uno siempre está esperando que las y los amigos se dejen ver (Ernesto Suárez, Carlos Bruno, Germán Machado, David Eloy Rodríguez, Carmen Camacho, José María Gómez Valero, García Argüez, Enrique Falcón, etc…) y otros que han sido revelaciones tal vez más puntuales, que he ido encontrando en este recorrido de vida y poesía habitada en la Red. En todo caso, cada poema tiene su porqué y me atrevería a asegurar que no hay uno malo, y que, de algún modo, conforman una antología, claro está, muy personal, de poesía contemporánea fundamentalmente en español, y me atrevería a asegurar también que se trata de un libro de poemas, como decirlo, divertido y excitante en su variedad que podría ser una buena entrada para quienes no tengan por costumbre leer poesía de manera sistemática. Por supuesto, si algún autor o autora no le apetece ver su o sus poemas aquí reproducidos no tiene más que decirlo, esto algo bueno de este tipo de ediciones, que siguen viviendo y evolucionando, aún después de su cierre “oficial”. Espero, con la mano en la mar, como decía el gran Pedro García Cabrera, que disfruten de este regalo de aniversario. Salud y poesía.

Las Palmas de Gran Canaria, Junio 2015

Defensa del milagro

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Leo en Ahí es nada de Jorge Riechmann, que cita al gran poeta polaco Adam Zagajewski:

La defensa de la poesía es la defensa de algo que alienta en el hombre, la capacidad fundamental de experimentar el milagro del mundo, de descubrir la divinidad en el cosmos y en otro hombre, en una lagartija y en las hojas de los castaños, de asombrarse y de quedar sumido durante un largo instante en ese asombro. Si esta capacidad se marchita, la especie humana seguirá existiendo, pero empeorada, debilitada, de manera distinta a la que ha existido durante milenios, cuando no había civilización que no pusiera la poesía -en una u otra forma- en el centro mismo de los trabajos humanos

Y alguna lazada extraña me ha llevado de ahí a aquel punto azul pálido de Sagan, que tan bien resume el breve cómic que encontraran en este enlace. Cuando se habla desde estas perspectivas, siempre hay algún hijodeputa que considera que es “buenismo”. Mientras tanto el realismo “no buenista” sigue sembrando de cadáveres las cunetas de la historia. Yo, que trato y no me acaba de salir ser bueno, les digo: que les den. Vivimos de milagro literalmente, como sabe cualquiera que haya leído alguito sobre la evolución de la vida en este punto azul pálido. Somos hijos de una ristra de improbabilidades, por eso cada ser humano es sagrado, aunque haya algunos empeñados en que se nos olvide.

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